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Martín Sánchez Treviño – ¡Basta! de pedigüeños oficiales

El sismo que dejo severos daños en la ciudad de México y otras regiones del centro y sureste del país, se presentó en el marco del inicio del proceso electoral, en el que se elegirán diputados federales, presidente de la república y presidentes municipales en el caso de Tamaulipas.

Por lo mismo, sería ideal que los partidos políticos que participaran en el proceso electoral y que se acreditaron ante las autoridades, lo mismo que los entes electorales, a quienes se les autorizaron “carretadas” de dinero para organizar las elecciones, destinaran un porcentaje de esos recursos para los danmificados por el sismo, las tormentas y las lluvias copiosas derivados de estas en algunos de los estados de la república mexicana.

Y deje de convertirse en un pedigüeño más. Hay partidos políticos estatales que reciben cada mes más de 50 millones de pesos correspondientes a las prerrogativas establecidas en la ley electoral y en ese orden, los partidos políticos a nivel nacional reciben montos superiores a los 50 millones.

¡Basta de explotar! el espíritu solidario de los mexicanos y de los tamaulipecos. Una buena medida sería que a los ex gobernadores les suspendan las dietas que cada mes les otorga el estado por haber servido a una entidad como Tamaulipas, de donde salieron multimillonarios.

Asimismo que los legisladores locales y federales donen sus ingresos discresionales, lo mismo que el gabinete estatal, federal y municipales cedan sus jugosas compensaciones para quienes quedaron sin techo y sin comida a consecuencia de las emergencias de este año, en el país.

Que Sergio Guajardo, Francisco Elizondo, y otros dirigentes partidistas dejen sus poses. Levanten sus centros de acopio y aporten los capitales de sus partidos y que esa sea su mejor campaña electoral del 2018.

Que las secretarias de desarrollo social y Sebien dejen de inventar pobres en las regiones del país. Asimismo que los gobernantes dejen de hacer giras de trabajo, que sean han convertido en actos de culto a la personalidad y que los recursos de estas sean aplicado en la reconstrucción de viviendas.

Que los ministros y consejeros, lo mismo que los asesores y lo que se parezca, dejen sus dietas tan solo por un mes. Que los ministros de culto en cualquiera de la religiones suspendan el paso de la charola y por única vez lo entregue integro a las víctimas de la tragedia de septiembre y los meses anteriores.

Que las televisoras y los diarios dejen de lucrar con las escenas de los muertos, de los dolientes del terremoto, de una sociedad lesionada por la naturaleza. Basta de farsas, que el silencio en la mejor expresión de solidaridad.

También que los sindicatos por un solo mes donen las cuotas de sus trabajadores por solo un mes a las familias de los desaparecidos y dejen de andar pidiendo para hacer caridad.

Por la cantidad que hay de módulos para donativos, solo hace falta que los entes públicos instalen un centro de acopio en los sitios donde distribuyen los recursos para las personas de 65 años y más.

Basta de pedigüeños oficiales, de partidos desvergonzados, de entes electorales insaciables. Y de políticos sin escrúpulos.

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