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Carlos López Arriaga – CDV, su opción final

En el viejo sistema de partido único, un dicho común sugería a los gobernadores tamaulipecos evitar, hasta donde fuera posible, la expresión abierta de sus simpatías por algún aspirante presidencial.

Razonamiento lógico. De poco servía definir preferencias mientras la sucesión descansó en el capricho unipersonal conocido como dedazo.

Amén del alto riesgo de equivocarse, quedar apestado con el presidente entrante, recibir poco apoyo de la nueva administración o, incluso, ser depuesto.

Pero eran las reglas del antiguo régimen que ya solo operan de manera parcial y muy relativa en el PRI.

A partir del dos mil, con la nueva etapa de la alternancia y la mayor competencia por el poder, los gobernadores adquirieron un notable margen de autonomía.

Por razones fáciles de entender, su extracción plural los libró de la “obediencia debida” que antes se imponía desde Los Pinos, a rajatabla.

Y aún con el retorno del PRI a Palacio Nacional en 2012, la regla ha perdido su carácter implacable. En primer lugar, por estar circunscrita a los gobernantes tricolores.

Que esa disciplina se mantenga hoy en día obedece más a la costumbre que al temor. Los mandatarios esperan la decisión final, listos para brindar su asistencia al parto, apoltronados en su nicho de comodidad.

En el PAN el mecanismo es muy diferente por existir una tradición de contiendas internas que permite a cualquier gobernador, alcalde, diputado, senador o funcionario del nivel que sea, asumir de manera clara sus simpatías, sin que nadie lo tome a mal.

Esto hace que sean perfectamente identificables los partidarios principales de MARGARITA ZAVALA, RICARDO ANAYA o RAFAEL MORENO VALLE.

¿Y TAMAULIPAS?

Aunque justo sea decir que tampoco es obligación tomar partido. Finalmente, son decisiones que cada quien deberá adoptar cuando le parezca conveniente.

En el caso del tamaulipeco FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, aunque inicialmente mostró un acercamiento con el poblano MORENO VALLE, después se fue moviendo hacia una posición neutral y de equitativa diplomacia con todos los aspirantes.

Solo que, a diferencia de sus colegas priístas que aguardan pacientemente el alumbramiento, CABEZA DE VACA tendrá oportunidad de definirse cuando el PAN y los partidos coaligados formalicen el método para elegir su candidatura común.

Hasta entonces podrá CDV destapar su carta. Mientras el menú de opciones esté incompleto y las reglas del juego no se clarifiquen dentro del Frente Ciudadano, cualquier espera está plenamente justificada.

Aquí es donde encaja eso que llaman diseño de escenarios, tanto en su fuero íntimo como entre su equipo de asesores.

El necesario abanico de opciones (plan A, plan B, plan C) ante un proceso como el de 2018 que sigue siendo un acertijo para los observadores de adentro y afuera.

Incluyendo aquí la posibilidad de que el Frente se desintegre y el PAN deba elegir candidato propio mediante competencia similar a las de hace seis y doce años.

Faltando menos de 10 meses para los comicios, buena parte de las variables que darán perfil a la contienda presidencial permanecen en la penumbra. Hay demasiados hilos sueltos, todavía.

Por citar un ejemplo, el panorama será muy distinto si MARGARITA ZAVALA (1) gana la nominación, (2) pierde y acepta su derrota o bien (3) pierde, pero decide buscar el cargo de manera independiente.

Y las tres opciones anteriores aplican igual en el caso de MIGUEL ANGEL MANCERA. Ganar, perder, sumarse, acatar, rebelarse, negociar, inconformarse, abrir un frente propio, buscar el cargo por fuera, con partido, sin partido.

Lo único seguro es la candidatura de AMLO y que el PRI se irá por dedazo. Fuera de ello, la oscuridad reina a lo largo y ancho de nuestro atribulado horizonte electoral.

BUZÓN: lopezarriaga21@gmail.com

WEB: http://lopezarriaga.blogspot.com

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