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Carlos López Arriaga – El sufragio nómada

En México y en todo el mundo, el comportamiento del electorado opera en base a nichos estables de voto duro, pero también a una masa grande de simpatizantes cuyo carácter ocasional les hace merecer el calificativo agrícola de “temporaleros”.

Es voto circunstancial, a veces cuantioso, en ocasiones con impacto definitivo, aunque siempre estaremos hablando de una identidad en trámite. Voto nómada que decide y opera en función del momento.

Decisión ante la urna cuyo marco amplio es la llamada crisis de las ideologías, porque se ensancha y reafirma la opción por individuos y no por doctrinas partidistas.

Lo vimos en la elección reciente, cuando representantes de idiosincrasias teóricamente opuestas (PAN, PRD) iban del brazo y por la calle otorgando fe y sustento a la candidatura de RICARDO ANAYA.

También con el apoyo de la extrema derecha evangélica (PES) al proyecto de AMLO y esa candidatura anfibológica de PEPE TOÑO MEADE por un PRI que ni lo contaba entre sus militantes y (por el contrario) recordaba bien sus aventuras en los gobiernos panistas de FOX y CALDERÓN.

Variedad de mezclas que, por igual, pueden catapultar candidaturas exitosas, que abandonarlas de súbito para alinearse en la dirección opuesta. Voto migrante.

Le podríamos llamar también voluble, en atención a sus cambiantes estados de ánimo. Aunque un calificativo más amplio lo ubicaría en el terreno llano del pragmatismo.

Caso ejemplar, las dos elecciones consecutivas, presidencial y gubernamental, verificadas en Baja California, el 6 de julio de 1988 y el 2 de julio de 1989. El hartazgo dio para sendos triunfos opositores, pero de manera distinta y por ideologías contrapuestas.

Las mismas mayorías que en 88 votaron por CUAUHTÉMOC CÁRDENAS y sus fórmulas legislativas, lo hicieron en 89 por el primer gobernador panista de la historia, ERNESTO RUFFO APPEL.

Piénsese también en el apoyo masivo que encumbró a CABEZA DE VACA en 2016 y dos años después se vuelca por el obradorismo, en los comicios del domingo antepasado.

El voto, pues, como la vida misma, no es regalado sino prestado y puede ser retirado, a discreción, por los inescrutables designios de quien lo concedió.

A resultas de los últimos comicios, hoy está al punto del exterminio un partido que tiempo atrás movilizó multitudes: el PRD.

En la era del pragmatismo, la presunta fidelidad a siglas, colores, declaración de principios, se reduce a un mito cuando vemos el traslado completo de dirigencias, operadores, militancias y simpatizantes externos del Sol Azteca a MORENA, en tan solo seis años.

Con paciencia de artesano, ANDRÉS MANUEL fue desmantelando y vaciando al partido que alguna vez dirigió para llevarse banderas y votantes al nuevo proyecto con el que ahora ganó.

Durante la contienda de este año comenté varias veces aquí que lo mismo estaba haciendo con la partidocracia menor. Lo cual, por igual, incluye a los que se adherían (PT, PES) y resistían (PANAL, PVEM, MC).

Hoy varios de estos membretes podrían perder su registro nacional, conservando solo su condición de partidos regionales, en las entidades donde hayan alcanzado el mínimo necesario.

Las nuevas cámaras que entran en septiembre tienen mayoría abrumadora de MORENA, pero todo indica que la tarea de absorción dispuesta por AMLO no ha concluido.

Buscará reclutar entre sus huestes legislativas a diputados y senadores de otros partidos, incluyendo el PRI y el PAN, amén de los satélites en vías de extinción.

Mire usted, si el tabasqueño alguna vez soñó con la mayoría simple, luego buscó la mayoría absoluta, todo indica que anda a la caza de la constitucional.

Meta imposible para un solo partido, aunque muy factible si se reparte en formaciones distintas, pero unificadas por la misma bandera obradorista.

Desde luego, representa un reto mayúsculo preservar la unidad entre las fuerzas tan disímbolas que hicieron posible este triunfo.

Vamos a ver si la bonhomía y la experiencia judicial le alcanzan a doña OLGA SÁNCHEZ CORDERO para permanecer en SEGOB o (como se insiste) está de paso en un cargo que parece pensado para el zacatecano RICARDO MONREAL.

Recuérdese el replanteamiento en cancillería que (antes aún de haber tomado posesión) desplazó a HECTOR VASCONCELOS para encaminar a MARCELO EBRARD.

De sobra sabemos que AMLO no está casado con las ideas. Y no de ahora, de mucho tiempo. Lo curioso es que reacomodos y reemplazos corran todavía en el plano simbólico.

Aunque la figura de AMLO ya llena todo el espacio político, necesario es recordar que aún faltan 144 días para su toma de posición.

Por si algún lector lo ha olvidado, aún nos encontramos (formalmente, al menos) bajo la administración de ENRIQUE PEÑA NIETO.

BUZÓN: lopezarriaga21@gmail.com

WEB: http://lopezarriaga.blogspot.com

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