El adiós a Elton, un joven brillante del arbitraje

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Por Roberto Aguilar

Ciudad Victoria.- El silbatazo de Iván Rodríguez para despedir a su primo Elton Omar Martínez Rodríguez, junto a su tumba, penetró en los oídos y en los sentimientos de todos los presentes en el cementerio.

No podía ser un adiós de otra forma.

Su familia, sus amigos, y sus compañeros lo despidieron como lo que siempre fue, una gran persona.

“La idea era hacerlo todos (dar el silbatazo), pero la verdad, está cabrón”, confió al reportero un amigo de Elton. Otro se acercó y con gran afecto colocó sobre las coronas de flores una camiseta de árbitro, de color celeste.

Había mucho dolor. Las crisis de llanto surgían entre los presentes.

Eran las 17:30 horas del martes, en el Panteón Del Reencuentro al Norte de la capital.

Por la mañana del lunes Elton y Edder se accidentaron a la altura de San Fernando, cuando regresaban de la frontera. Ambos fallecieron y la noticia caló hondo en el ambiente futbolero de Ciudad Victoria. Los dos eran muy conocidos y apreciados.

Las demostraciones de solidaridad con sus familias de inmediato surgieron a través de las redes sociales. En el caso de Elton, como árbitro profesional, las condolencias también se recibieron de parte de la Federación Mexicana de Fútbol y del Sector Amateur.

A partir de las 19:30 horas del lunes Elton fue velado en Funerales del Recuerdo, en la colonia Mainero, hasta donde llegaron compañeros y amistades suyas procedentes de otras ciudades y de esta ciudad.

El martes a las 15:00 horas se realizó una misa en la Parroquia la Divina Providencia, en la colonia Revolución Verde y al terminar el cortejo fúnebre salió rumbo al cementerio.

Antes de las 17:00 horas llegan al panteón. Una multitud acompaña a la familia para despedir al joven árbitro.

Las notas de un acordeón se escuchan y uno tras otro se escuchan temas dedicados a Elton.

“El día que yo me muera
no voy a llevarme nada
hay que darle gusto al gusto
la vida pronto se acaba.
Lo que pasó en este mundo
nomás los recuerdos quedan
ya muerto voy a llevarme,
nomas un puño de tierra”.

A decenas de personas la letra de “Un puño de tierra” les provoca llanto. Después cantan “Amor eterno”, y varios temas más.
Entre los asistentes hay muchos árbitros, la mayoría del llano, algunos del sector profesional, varios muy jóvenes, otros adultos y varios de la vieja guardia, pero todos sus amigos.

Abrazados están sus seres queridos, sus hermanos y sus padres.

En silencio y con respeto se encuentra don José Mansur, presidente de la Asociación del Fútbol de Tamaulipas. A un lado suyo Jaime Manríquez.

Luego de la música, Gastón, uno de los mejores amigos de Elton, lee un emotivo mensaje que escribió para su amigo.
Entre otras cosas decía lo siguiente:
“Elton, te queremos y lo sabes. Siempre lo supiste. Te vimos crecer y convertirte en un hombre hecho y derecho. Nos duele saber que no podrás estar en días tan importantes para todos nosotros. No te preocupes, a nuestros hijos les hablaremos de ti, pero sobretodo les hablaremos de lo más preciado que nos diste, tu lealtad, tu cariño, tu amistad. Así eras tú: Cumplido, honesto, sincero, trabajador. Te queremos, te extrañamos y te deseamos un buen viaje”.
De inmediato hubo una ovación y más llanto.
Entre sus seres queridos surgen gritos de amor: “¡Fuiste el mejor, carnal!”, “¡Hasta siempre!”.
Decenas de globos blancos son soltados y se dirigen rumbo al norponiente.
Juan Carlos, hermano de Elton, agradece a los presentes todo el cariño que le han demostrado, y cuya demostración recordarán por siempre, “yo sé que mi hermano Elton sabe del todo el aprecio que le tenían. Vamos a seguir recordándolo por todo el amor que él nos tuvo, y por todo el amor que nosotros le teníamos”.
A petición del padre de Elton, el periodista Alfredo Liceaga también agradece la asistencia de todos.

Para conocer las características de Elton como árbitro, nadie mejor que Jaime Manríquez, quien responde al reportero: “Era un árbitro que le gustaba prepararse, le gustaba participar, deseaba sobresalir. Desde muy jovencito lo llevamos a torneos nacionales y a la Olimpiada Nacional. Era muy bien visto en el Sector amateur y en el Profesional. Era un gran árbitro”.

Minutos después, a las 17:30 horas, Iván Rodríguez da el silbatazo final, en honor de su primo.
Los sentimientos son encontrados, se percibe mucho dolor, pero también comunión en torno a Elton.

Es el adiós a un joven que vivió con intensidad y con mucho amor a sus seres queridos, pero también ejerció con mucha pasión el arbitraje.

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