Cena de Negros

Editoriales 0 21

Marco A. Vázquez – Una amenaza más

Mucho antes de que comenzara la guerra contra el narco en varias partes de Tamaulipas hubo ejecuciones de policías municipales, de rurales y de elementos de otras corporaciones que presuntamente protegían a delincuentes, los grupos empezaban su conflicto y las venganzas estaban a la orden del día.

Según un comandante de la entonces Policía Judicial del Estado en ese tiempo se realizó una reunión de los altos mandos con el Procurador, le reclamaban la inactividad y el freno que se imponía en la investigación de los hechos, que se estuviera protegiendo a los delincuentes, el argumento de la exigencia era que impunidad podía provocar que luego mataran a alguno de ellos e incluso a jefes de grupo o comandantes.

El rumor era insistente en el sentido de que los policías municipales y estatales muertos habrían sido asesinados por un presunto error o excesos en castigos físicos que se les imponían pero luego, para que se encubriera a los malhechores, se entregaron sumas muy altas de dinero, eran tantos dólares que según algunos hasta las viudas habrían alcanzado “algo” como una indemnización para que se quedaran calladas.

Del reclamo al Procurador de aquellos tiempos ya no se supo más, de lo que si se conoció después fue que los comandantes de la Policía Judicial tenían razón en su exigencia de castigar a los asesinos de policías, se vino la guerra contra el narco y lo primero que hicieron los delincuentes fue matar a los elementos de seguridad pública más débiles, policías municipales y tránsitos cayeron o se fueron huyendo, de ellos siguieron comandantes, jefes, e incluso directores y subdirectores de diferentes dependencias que tenían que ver con el área.

El fenómeno que le detalló fue similar con las fuerzas federales, luego de que cayera el primero y que hubiera impunidad porque nunca se resolvían los caso se hizo un deporte de los delincuentes atacar, provocar, e incluso retar al Ejercito o la Marina e igual lo hacían con las otras corporaciones federales, ayer, como ejemplo de lo que le menciono, un periódico de circulación nacional detallaba que van más de 106 ataques contra militares, marinos y federales en los primeros meses de esta administración.

Pero no crea que solo los elementos de seguridad han sido asesinados, México es también el país más peligroso para los periodistas, activistas sociales y en general para todo aquel que se atreva hasta circular por algunas carreteras del país que son territorio de delincuentes. Nomás para que dimensione de que estamos hablando le invito a que regrese su memoria unos años atrás, hasta allá cuando fue práctica común lanzar granadas a edificios públicos o de medios de comunicación

La impunidad, sin duda, fue y es el factor que ha provocado que la delincuencia tome el territorio mexicano como propio, como si lo hubieran comprado, y es que las autoridades presuntamente coludidas con los delincuentes aterrorizaban a la gente diciendo que los caídos eran parte de la delincuencia, que eran venganzas o enfrentamientos entre ellos y que no se metieran por el supuesto riesgo que eso implica, ya después daba la impresión que nada se investigaba o por lo menos no se conocía que resolvieran los asesinatos.

Se preguntará a que viene todo lo anterior, se lo diré:

Miré, resulta que el miércoles hubo un atentado con una bomba contra una Senadora de Morena, según la información oficial se le envió a la legisladora un artefacto explosivo en un recipiente con forma de libro el cual estalló pero, para fortuna de las víctimas, no fue mortal.

De ello aparecieron calificaciones y descalificaciones sobre el caso, unos se decían ofendidos y otros se reían al mostrar un recipiente en forma de libro, que fue el que presuntamente se uso en el atentado pero estaba completo y sin muchos daños, para burlarse de la Senadora y de su partido a los que acusaban de hacer un montaje con fines perversos y de hacerse pasar por las víctimas.

Montaje o real, lo cierto es que el caso es la primera prueba de fuego del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el presidente está obligado a resolverlo y a exhibir pruebas de que se hace de la mejor manera porque de lo contrario este México lindo y querido podría entrar a la peor situación de inseguridad y violencia de todos los tiempos.

Deje trato de explicarme, mire, si los delincuentes observan que hay impunidad en el caso y se sembró terror como es el objetivo de muchos de ellos lo más seguro es que sigan utilizando esos métodos violentos para atemorizar políticos y ciudadanos incómodos, exacto, hablamos de que podríamos entrar a una etapa de terrorismo que nos deje sin empleo a todos, en la zozobra, en resumen, con más miedo del que ya tenemos.

Por eso es que se tiene que aclarar el caso y pronto, porque no crea que solo los políticos están en peligro, es decir, no es una amenaza más, está vez el riesgo es más alto y para todos, créalo, este país ya no está para ver aumentar la violencia, ya no está para seguir con eso del libro bomba pero si no queda perfectamente esclarecido el tema las alarmas deben encenderse porque existe una alta probabilidad de que se hagan más comunes los atentados y actos terroristas contra políticos y la sociedad en general.

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