Las tumbas sin flores

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Por Roberto Aguilar

De prisa, antes de que oscurezca, decenas de personas aún llegan a visitar a sus difuntos.

Afuera del cementerio compran las flores y se dirigen hacia el interior.

Es domingo por la tarde en el Panteón Municipal del Cero Morelos, en Ciudad Victoria.

Ha sido un fin de semana con intensa actividad en este lugar, que cobra vida con las tradiciones de Día de Muertos.

“Vino mucha gente todo el fin de semana, y mire, siguen llegando a esta hora”, comenta uno de los jóvenes que se dedican a limpiar y pintar las tumbas.

Un hombre de la tercera edad camina entre los pasillos buscando al lugar donde están sepultados sus padres. Lleva un ramo de flores.

Siete integrantes de una familia también apuran el paso, acaban de llegar.

“Estuvimos fuera de la ciudad y bendito Dios ya estamos aquí”, dice la señora Rosalba.

El cementerio se observa muy limpio y por todas partes hay ramos de flores, muchas tumbas lucen pintura nueva.

Pero también se observan aquellas que una vez más han quedado en el olvido. Tal vez porque son de las más antiguas, o por muchos otros motivos, lo cierto es que en el camposanto, a pesar de las fechas festivas, existen muchas tumbas sin flores.

Como ejemplo se observa la tumba de Jesús Félix Flores, quien nació el 23 de julio del año 1905 y falleció el 25 de mayo de 1930.

“Su madre y hermanas le dedican este recuerdo a su memoria”, se alcanza a leer. Eso sí, los trabajadores del lugar la mantienen limpia como a todas las demás.

Y así como esta tumba hay muchas más, la mayoría data de principios del siglo pasado, y en color gris. También existen las que tienen figuras religiosas que ya están rotas y las tumbas en donde alguien tuvo el gesto de dejarles una flor.

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