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Editoriales Off 57

Martín Sánchez Treviño – Flamante funcionario revendió los cubreboca

Aunque los dirigentes de los más de 200 países afectados por el coronavirus están en el dilema si retornan a la actividad y reactivar la economía, o rezagarse a vivir en el encierro. Después de que en el mundo hay más de 300 mil muertos por la enfermedad, no han fallecido por ese motivo las personas de la tercera edad como los señalan las autoridades sanitarias.

Según los informes proporcionados por los responsables de los sistemas de salud han mostrado una numeraria poco o nada ilustradora de lo que sucede en las clínicas y hospitales donde se atiende a la población contagiada con cuadros clínicos deprimentes con una inercia al fallecimiento.

De los últimos informes de la federación y los estados del país no son los mayores de 60 años los que han fallecido a causas del Covid-19. Las expresiones de las autoridades civiles no han sido una orden silenciosa para la población, pues el ejemplo es de gobernantes en las calles de las ciudades y poblados, donde hay una crisis de salud donde la actitud de estos es contraria a toda mecha a las indicaciones de sus titulares de salud.

En ese orden 2 de cada 10 fallecidos tiene 60 o mas años y el resto de los pacentes fallecido oscila entre los 45 y los 17 años. Es un indicador de que las autoridades de salud todos los niveles intentan detener la actividad de los adultos mayores.

Después de los efectos de la enfermedad, se cumplen los objetivos de la promoción de la enfermedad, la cual crearon los dirigentes del mundo, porque los lideres se terminaron el siglo anterior. Ha quedado más que claro que la política del miedo es la que ha funcionado para encumbrarse en el poder no solo en México sino en el mundo.

También es evidente que hay objetivos de orientar la actividad económica haca la automatización de las empresas y otras actividades económicas. La industria y la empresa ha demostrado que pudo adelgazar la nominas de empleados y colaboradores.

Lo mismo han surgido nuevas formas de contratación incluido el sourcing, cobro fuerza después de la pandemia en el medio empresarial de la mayoría de las empresas de la republica mexicana y el mundo en general. Donde el obrero o empleado sus privilegios laborales pero no contractuales como es el Seguro Social y el derecho a una vivienda.

Y no obstante que en México hay un discurso apologético en contra del neoliberalismo, es el mismo modelo que participa en la construcción del mal llamado Tren  Maya que en la Refinería Tres Bocas. Donde predomina la contratación sourcing, que vomitan en público los actores de la “Cuarta Deformación”, pero de la cual se amamantan cuando están en lo oscurito, como decía la predica del peregrino de los 18 años.

El mismo esquema aplica en inversiones de minería, pero con el visto bueno del exdirigente del sindicato minero Napoleón Gómez Urrutia. Asimismo, según estudios del INEGI, que por cierto tiene contados sus días, la corrupción se incremento de manera escandalosa respecto a la anterior administración federal.

Pero es obvio que en el entarimado de la pandemia cobra relevancia la idea de una nueva “revolución industrial”, en la que esta ausente el contrato social y esta presente el contrato individual. De hecho la industria, la empresa y otras actividades no menos importantes se reactivan pero con menos empleados, es decir con una nómina adelgazada, que permite obtener los mismos resultados en el rubro de la productividad.

Hasta ahora, ninguna de las empresas o industrias ha sido sancionada ni lo será por la autoridad federal, que lo mismo se hace de la vista gorda cuando algún integrante de su gabinete, se exhibe en actos contarios a la “moral económica” que se promueve en la nación mexicana.

Pareciera que ese discurso corresponde a una economía más laxa que moral, en la que no importa lo que digan los demás, porque están enfilados para morir por temor a una  pandemia inducida para que el poder económico, político y poblacional. Es decir, los pensionados, los jubilados y similares deberán morir porque para los países del mundo resulta costoso mantener a ese segmento poblaciones, ya que el sistema de pensiones está en quiebra en la mayoría de los países del mundo.

Pero también asiste al mismo concierto una corriente política fundada en una “moral económica”, cuyos protagonistas son los primeros en dejar de lado la economía moral por una moral perversa que recicla modelos que cuestionó cuando estaban fuera de las bondades del “bendito” poder.

En la frontera mexicana las mujeres y los varones laboran sin el mínimo respeto a las disposiciones de las reglas de la nueva normalidad, quizá porque son parte del “rebaño” que la misma autoridad proyecta hacía su degüello. Fin último de la pandemia inducida.

Y que ciertamente, es básico en el modelo del monologo, le valió también al subsecretario de salud, Hugo López Gatell, para ocupar un puesto en la Organización Mundial de la Salud. Es parte de la economía más laxa que moral.

En la que no importa lo que digan los demás, ya que morirán del miedo infundido por la pandemia, que no afecta a los adultos mayores ni a los menores de edad, que figuran como uno de los objetivos principales de la campaña del Covid-19. Sino los obreros y empleados que serán sustituidos por un robot y la mecanización de la producción.

En el orden estatal el Secretario del Trabajo de Tamaulipas, Miguel Angel Villarreal Ongay, el mismo que revendió los cubrebocas que le donaron para los empleados de esa dependencia, hizo un llamado a los patrones de los centros de trabajo, para que respeten las instrucción del Consejo Estatal de Salud, en el sentido de cumplir con las medidas preventivas y de esa manera evitar que el rebote de la enfermedad sea mayor.

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