Campanario

Editoriales Off 17

La finalidad del hombre sobre la tierra es ser feliz. Valga esta expresión para una reflexión respecto al fin último de los gobernantes sobre sus gobernantes que deberá consistir en buscar satisfacer la felicidad de sus gobernados, que al final del día es la naturaleza de quienes deberían tener la gobernanza de una demarcación, municipal, estatal y federal.

Lo anterior no se funda en ningún credo, religión, o decálogo de un libre pensador. Sino en el ejercicio cotidiano de ver la vida de un país y una nación que aspira al bien en todas las circunstancias de la existencia humana.

Desde esta perspectiva se puede plantear le interés general de una reforma para el retiro plateada la semana anterior por el Jefe del Ejecutivo Nacional Andrés Manuel López Obrador, que produjo en particular para los 30 millones de milenial que hay en México, que han llegado a la panacea económica con una reforma a medida de sus aspiraciones económicas.

Pues pareciera que la reforma de referencia están enfocada a ganar la simpatía de una de las generaciones que hoy por hoy determinan el fututo inmediato de los países del mundo, y a cuyos paladares no han sido complacidos por los políticos contemporáneos de cualquier raza y nación.

Lo cierto, es que una reforma de esa naturaleza favorece, genera y da certidumbre para la vejez de una de las más relevantes generaciones, pero no así para los más de 50 millones de mexicanos que según estudios de cámaras, empresarios y analistas son el grueso de la población que vive de la economía informal.

Son precisamente los más relevantes socialmente hablando y estadísticamente de hecho son representativos porque son estos la población en emergencia, con menos expectativas económicas, marginalmente al alcance de las bondades de una jubilación, una pensión, condenados a vivir de la providencia no de los oportunismos políticos enfermizos, como los representaría en este momento Morena, que lo mismo lo fueron Acción Nacional y el Revolucionario Institucional.

Pero lamentablemente para ninguno de esas corrientes políticas, si es que se merecieran esa consideración, pero la emergencia que enfrenta la población mexicana, considerada por este redactor la generación de la informalidad.

Lamentablemente es una generación que no representa votos para los políticos contemporáneos que aplican sus programas y reformas que responde a intereses electoreros carentes de cualquier ápice de una preferencia por los más pobres de este país.

Por ello resulta sumamente interesante entender que el Presidente Mexicano no esta preocupado por adelantar 4 o más meses para las familias empadronadas en las listas de dadivas de dinero, libre de los programas fiscales. Es decir, los recursos llegarán a los hogares censados, pero lamentablemente las personas de la tercera edad son las que tienen mayores riesgos de no sobrevivir a la pandemia mundial.

Pero los papuchones del dinero y de la política siguen con el control de la caja registradora. Así, aunque Don Ricardo Salinas Pliego grite y despotrique contra las políticas presidenciales, lo mismo haga púbicas las perdidas cercanas a los mil millones de pesos. Es de la elite que el ahora Presidente de la República fustigó durante las 3 campañas electorales que hizo para llegar al cargo presidencial.

Asimismo, las Afores, según los analistas más picudos del país no se invierten en actividades productivas sino en infraestructura, que les han servido a los gobiernos de ser los mejores modelos administrativos de las últimas décadas. Y son las actividades productivas el rezago más severo que enfrentan las y los mexicanos.

En fin, pareciera que la nación mexicana está alcanzando la panacea del universo, lo mismo que las nuevas administraciones descubrieron los males del país. Cuando en realidad la bondades para los milenial y los ingresos que las respetables personas de la tercera reciben del gobierno lópezobradorista, pero esos recursos se antojan, como dice el poeta, son con la hierba que reverdece al amanecer y se marchita por la tarde.

¿No será esto una alucinación del ejercicio de la práctica política mentirosa y pervertida de los políticos mexicanos? Pues en realidad estamos viendo un camuflaje de socialismo electorero y barato.

Durante las campañas electorales del ahora Presidente la República seguí en sus actos proselitistas en Tamaulipas lo mismo que en los límites de Nuevo León, Coahuila, San Luis Potosí, Hidalgo y Veracruz, desde entonces se hablaba de los estribillos de la venta del avión presidencial. Y lamentablemente sigue en el género entre facista y comunistoide barato propio de los años 70 del siglo anterior, pero que como otros de esa época han vivido y viven de la “bendita” política.

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