Cena de Negros

Editoriales Off 27

Marco Antonio Vázquez Villanueva

Huele a traiciones…

Hace poco más de 10 años apareció en la ley electoral la figura de candidatos independientes en México, se les abrió a los políticos que no comulgaban con partido alguno la posibilidad de acceder al poder, cosa que hasta esa fecha imposibilitaba la Constitución, eso sí, con todas las desventajas del mundo, casi les pusieron una misión imposible, solo apta para soñadores o para personajes dispuestos a convertirse en el hazmerreír del pueblo por los poquitos votos que obtienen.
Si bien se les dio la oportunidad de aparecer en las urnas a ciudadanos sin filiación partidista fue en condiciones bastante desventajosas, imposibles casi, por eso se pueden contar con los dedos de la mano los que realmente ganaron una elección en esas condiciones, y en cambio quienes han podido ser competitivos en la inmensa mayoría de los casos eran políticos de filiación partidista en el PRI, PAN, PRD y cualquier otro organismo que les cerró las puertas mediante convocatorias amañadas, de esas que ya traían nombre y apellido de los candidatos, tan jodido estuvo el tema que el “independiente” más famoso por ganar una gubernatura es Jaime Rodríguez, El Bronco, en Nuevo León, con más afinidad al PRI que a otra cosa, con sus mismas mañas, virtudes o vicios.
Otro de estos malos ejemplos es Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón, excandidata independiente a la presidencia de la República y ni siquiera hizo toda la campaña, a mitad de esta ya se había rajado, en ese nivel anda esa figura.
Viene el tema a colación porque ahora parece que la figura de candidato independiente casi muere, por ejemplo, en Tamaulipas no hay quien aspire a ser candidato a Senador o Diputado federal por esta vía, a la fecha (todavía falta mucho para que se cierre esa convocatoria) apenas van seis personas que han ido a preguntar al IETAM requisitos para las candidaturas locales, para independientes a alcaldes, a Diputados locales.
Exacto, parece que se desgastó pronto eso de ser candidato a independiente, que no fue buen negocio, peor aún, que en realidad no se diseñó con la idea de meter a la política a verdaderos liderazgos sino para abrirle una puerta a los inconformes con las elecciones internas de los partidos y condenándolos casi a hacer el ridículo por sus berrinches, la prueba es que en Tamaulipas se pueden contar con los dedos de la mano los que han ganado un puesto de elección popular cobijados con esa figura.
¿Garantiza la decepción en la figura de independientes que no habrá inconformes en los partidos?, la verdad es que en el horizonte se asoma algo peor que berrinchudos jugando a ser candidatos, se ven políticos que se moverán de un partido a otro como si se cambiaran de truza, de calzones, sin tomar en cuenta lo contradictorio de las ideologías de los mismos, en casos todavía más patéticos, hasta cobijándose en organismos que atacaron en sus actuales partidos.
Claro, los políticos son ambiciosos, algunos ambiciosos vulgares, cínicos, pero no son tontos, saben como se mueve el humor social, que ir a buscar la confianza de la gente por cuenta propio y con muy escasas prerrogativas solo es para valientes o liderazgos reales, por eso mejor se van a partidos que ya tienen trabajo, que pueden ser beneficiados por la ola nacional.
Huele a traiciones, en los próximos meses sobraran los políticos que de la noche a la mañana van a despotricar de los partidos que hoy los tienen bastante protegidos con cargos o presupuestos para vestirse de los colores que les garanticen una candidatura al puesto que desean y, no solo eso, a veces para acceder a presupuestos.
¿Por qué irse a otros partidos y no intentar por la vía independiente?, pues porque ya tienen la garantía de que van a tener seguros los votos de odio, de rechazo, los que provoca el desgaste en el poder y así no van a partir de cero, quizá no ganen, pero saben que el respaldo que obtengan será suficiente para que no los abandonen.
Quienes huelen a traición, con todo y lo que esto significa, no serán castigados por los electores que no creen en los partidos, la culpa es entonces de los organismos políticos que siguen sin entender que ya son tiempos de fomentar ideologías entre sus militancias, construir ciudadanía, eso podría hacer que el llamado chapulineo sea menos frecuente con un pueblo educado y políticos que crean en los valores de los organismos que los cobijen desde su juventud.
Triste, pero el deterioro de la figura de candidatos independientes va a la par con el descredito en la política y en los partidos, hoy las personas creen más en las figuras, en los liderazgos que en lo que ven de Verde, Azul, Tricolor, Rojo, Guinda, o Amarillo, por eso es que en muchos casos se ven aspirantes a un mismo puesto por distintos organismos, por eso los politiquerillos se mueven a placer a sabiendas de que los votos no se mueven por propuestas o ideologías, todavía más preocupante, que a veces la tendencia de votos solo obedece a castigos, enojos por malos gobiernos.
Ahí la razón del chapulineo, ahí la razón de que hoy huele a traiciones en todos los partidos políticos…
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