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Editoriales Off 30

Por Carlos López Arriaga

Transición, juego de espejos

Cd. Victoria, Tam.- El presidente saliente y la mandataria entrante se observan involucrados en un procedimiento legislativo que, al mismo tiempo, los une y confronta, pues tiene con los tiempos y modalidades en que será despachado el “Plan C” dentro del poder legislativo.
Una visión acaso simplista abona a la idea de que AMLO tiene demasiada prisa en empujar el paquetazo de reformas, mientras que CLAUDIA le apuesta a una salida negociada, consensuada, buscando antes consultar a las partes involucradas.
Aunque para fines prácticos, si el “Plan C” en su conjunto se preserva en lo sustantivo, lo mismo da que lo aprueben en septiembre a que salga meses después. Con un presidente o con otra.
La diferencia sería solo formal, es decir, a qué titular del Ejecutivo le anotan el mérito, a quien va de salida o a quien está llegando. Bajo esa óptica se escucha un tanto cuánto prefabricada la narrativa que pretende dividir el problema entre el hombre duro y la mujer conciliadora.
Ello, en el entendido de que el proyecto saldría libre de raspones y sin cambiarle “una coma”. Solamente se estaría concediendo el llamado “derecho al pataleo” de quienes se oponen al traído y llevado “Plan C”.
Se otorgaría así un cierto espacio de diálogo, en atención a la profundidad de este paquete de modificaciones que afectan lo mismo al Poder Judicial que a las instituciones electorales y a la conformación futura del poder legislativo.
Sin descartar la posibilidad de que se atiendan asuntos pendientes como la ley eléctrica, la reubicación de la Guardia Nacional en SEDENA y temas minúsculos como la reglamentación (prohibición) de los llamados vapeadores.

RELEVO PACTADO
Son dos posturas no necesariamente contrarias, acaso complementarias, las de AMLO y CLAUDIA. Incluso podríamos entenderlas como actitudes comprensibles. Prioridades distintas marcadas por su respectivo tiempo histórico.
El presidente que va de salida tiene prisa porque el tiempo se le acaba y su sexenio se ubica en cuenta regresiva. Por el contrario, la mandataria entrante tiene bastante tiempo por delante para decidir el ritmo, timing, tácticas, estrategias y eso que ella llama su “toque personal.”
Máxime ahora que la mayoría calificada está segura en la Cámara Baja y requiere muy poquitos escaños en la Cámara Alta. Los votos senatoriales que le falten a MORENA podrían negociarse en las respectivas bancadas del PRI y Movimiento Ciudadano.
AMLO quiere cerrar el telón el próximo 30 de septiembre con todas sus reformas logradas, discutidas, aprobadas y hasta publicadas antes de emprender la mudanza a su refugio familiar en Palenque, Chiapas.
En cambio, para el temperamento racional de la doctora SHEINBAUM sería preferible dar cada paso con un máximo de certidumbre y el gradualismo necesario que contemple además la vieja máxima priísta de hacer las cosas “en tiempo y forma.”
Sin precipitaciones. Siendo sinceros, no se observa hasta ahora un conflicto real entre uno y otra. Solo divergencias ínfimas y de carácter instrumental.

CASOS PREVIOS
Diferencias mayores en estilo y propósitos podrían surgir más adelante, al momento de aplicar la revisión al detalle de las propuestas dentro del poder legislativo. Para entonces ya estará AMLO en Palenque.
Lo cual no necesariamente sorprendería a LÓPEZ OBRADOR, acaso el Jefe de Estado mexicano que ha demostrado una integración más detallada entre sus planes de corto, mediano y largo plazos.
Siendo además un conocedor del presidencialismo, sin duda debe tener contempladas las distintas modalidades que podría asumir el inevitable corte de cordón umbilical.
Esa separación que puede ser (1) suave, pacífica y, acaso, imperceptible, como ocurrió entre los dos ADOLFOS (LÓPEZ MATEOS y RUIZ CORTINES). O bien, (2) con puño educado pero firme, al estilo de SALINAS hacia el lamadridismo o, incluso, (3) tajante como las del general CÁRDENAS con CALLES y ZEDILLO con SALINAS.
Los conocedores de la materia dicen que el formato de dicha separación (natural, ineludible) no depende de quien llega sino de quien va de salida. Este último elige entre colaborar o resistirse.
En transiciones como la actual, el sistema se prolonga por bipartición y el cariz de esta última se define por la actitud que adopte el presidente que se bate en retirada.

MÁS REFERENTES
Se recuerda también (entre otros ejemplos) el de LUIS ECHEVERRÍA cuando se llevó a su retiro de San Jerónimo una terminal de la red telefónica presidencial, la llamada “red privada”, desde la cual seguía interactuando con los miembros del gabinete lopezportillista.
Hasta que el titular de Gobernación, JESÚS REYES HEROLES, mandó inhabilitar la terminal para que la línea de mando descendiera directamente de Palacio, sin competidor a la vista.
No obstante, ECHEVERRÍA siguió muy activo. Su residencia en la capital se convirtió en destino de políticos banqueados, cartuchos quemados, exgobernadores, empresarios en busca de apoyo para sus negocios y comunicadores en pos de intrigas que vender en sus espacios.
El siguiente paso de LÓPEZ PORTILLO fue nombrar a LUIS embajador en la UNESCO, con sede en París y luego más lejos todavía, embajador plenipotenciario en Camberra, Australia, donde por fin se estuvo quieto.
Cabe insistir, la suerte de los “ex” descansa más en la conducta que asuman en cada caso. Si permanecen quietos, como sin duda lo estuvieron RUIZ CORTINES, DE LA MADRID o ZEDILLO, lo lógico es que nadie los moleste. Un retiro de bajo perfil garantiza la paz.
También existen ejemplos inversos, piénsese en la vida postsexenal de ECHEVERRÍA, LÓPEZ PORTILLO y SALINAS, por mencionar tres ejemplos.

BUZÓN: lopezarriagamx@gmail.com
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