Cena de Negros

Editoriales 0 48

Marco A. Vázquez – El síndrome Profeco

Circula en las redes sociales de forma viral y desde hace mucho tiempo el video de unos jóvenes que a grito abierto le preguntan a una señora por su hijo el gay, escoba en mano y mentada de madre en la punta de la lengua la mujer desde el fondo de su corazón les grita que se larguen, que su hijo no es eso y le iba a seguir con su letanía de maldiciones cuando desde adentro de la casa se escucha una voz como pitido que sentencia… si soy ama.

El chiste, cuento o anécdota parece puesto como anillo al dedo, aunque quien sabe si con el mismo final porque no todos aceptan sus gustos, sobre lo que ahora sucede con el Partido Revolucionario Institucional, se disputan la dirigencia Oscar Luebbert, Sergio Guajardo y Alejandro Guevara Cobos con descalificaciones gritadas a los cuatro vientos.

Y no queda en las denuncias formales de falsificación de firmas, en asegurar que uno u otro puede tener mucha cola que le pisen y se ha enriquecido groseramente a su paso por la administración pública o por relaciones con personajes de negro pasado, no, también de forma anónima se esparcen rumores, al parecer los equipos de unos y otros se dan a la tarea de descalificar, hacer señalamientos aunque muy pocos se dedican a defender a sus patrones, saben, bien que saben, que pocos podrían creerles.

Obvio es que también conocen los viejos dichos de la cultura política local, saben que quien pega primero pega dos veces, que ninguna defensa es tan efectiva como el decir cosas peores del enemigo intimo y que camarón que se duerme ya se chi… fregó.

Lo que parecen ignorar los aspirantes a la dirigencia estatal del PRI es que la elección está a la vuelta de la esquina y el veneno que se están tragando les puede causar daños irreversibles, condenarlos a la derrota, en un caso que ni siquiera parece extremo o fuera de la realidad los podría dejar tan perjudicados que los enviaría hasta el tercer lugar en preferencias electorales luego del PAN y de Morena, este último que sin despeinarse ya puede reunir unos dos o tres mil seguidores en municipios como Jaumave y Tula.

Tendrá, por fuerza, el PRI que ser más inteligente de lo que hasta hoy ha sido, en la época de las redes sociales, el celular y la forma tan sencilla de guardar y exhibir información en el momento más inoportuno para el político de entrada tendrán que elegir al aspirante con menos cola, con menos pasado del cual avergonzarse.

Vaya, no pueden darse el lujo de colocar a un dirigente que apenas tome protesta se tenga que empezar a defender y a estar dando explicaciones sobre las acusaciones o señalamientos que tenga, no deben elegir a un personaje que gaste mucho tiempo en esclarecer rumores sobre su persona y menos pueden elegir a uno que tenga poca calidad moral para representar al partido.

Por supuesto que todo lo que se dice de Oscar Luebbert hasta hoy son puros rumores, no hay denuncias formales en su contra, a pesar de dejar a Reynosa hecha un mugrero el par de veces que la ha gobernado no se le puede acusar más que de inútil o malo para la administración pública.

Me explico, hablan de que presuntamente es dueño de un equipo de beisbol y su parque, que tiene edificios y departamentos de un lado y otro de la frontera, que se ha enriquecido a la sombra del poder público, pero son eso, habladas, denuncias que para adquirir seriedad tienen que formalizarse en la Procuraduría o en cualquier instancia que le corresponda y que las mismas sentencien como culpable al señalado, en contra del reynosense hay que decir que eso es en lo legal sin embargo en la opinión pública esa lógica no funciona, con el pueblo todo lo que parece y sea creíble es, todavía más, cualquier señalamiento de corrupción en contra de un político es verdad hasta que el inculpado demuestre lo contrario.

A Guevara lo acusan de ser el protegido del CEN, que se ha inventado firmas y lleva su proceso muy callado haciendo alianzas y buscando que desde México le tumben todos los problemas que se carga y que le han imposibilitado consensuar su liderazgo de unidad ya que, dicen, no representa mucho en el Estado.

Checo, Chequito Guajardo quizá sea de todos el que más señalamientos en contra tiene, la peor acusación que pesa es ser el enviado de Egidio Torre Cantú, luego tendrá que responder a las acusaciones de que es el candidato del sistema, posteriormente sobre el desvió de recursos de la SEDATU, sobre todo los que se refieren a programas de vivienda en municipios como Tula y Villa de Casas, pero todavía hay más, tendrá que comprobar que no ha sido corrupto ni inhabilitado como se presume, digo, no vaya a ser contagiado y le pegue con rigor el síndrome Profeco, el mismo mal que al hijo de la Diputada Mercedes del Carmen Guillén Vicente le hizo pasar la vergüenza de su vida al recibir nombramiento y serle retirado en menos de una semana por estar inhabilitado para ocupar un cargo, así que ya veremos si es tan valiente o tan inocente como para seguir buscando lo que no ha perdido.

Y si, sea quien sea el elegido, sin importar si sale o no desde el fondo donde se pertrecha a gritar si soy ama, el caso es que si quiere el PRI recuperar poder, presupuestos y fuerza política debe cuidar por todos los medios que no le vuelva a dar el síndrome Profeco y le inhabiliten a su fututo dirigente partidista por corrupto o por cosas peores ó, ¿no?…
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