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Martín Sánchez Treviño – La pólvora del camino

Definitivamente no hay un mundo perfecto, cuando no es una cosa es otra, lo cierto es que siempre hay una preocupación, una circunstancia que nos obliga a decidir cada día cada ciclo. Las decisiones, los acuerdos se convierten en una práctica cotidiana. Los estímulos y las respuestas de los otros no siempre son las esperadas, las anheladas. Y ese ser en movimiento esta en una búsqueda permanente, porque el ser y la sociedad se construyen o se destruyen en el tiempo y el espacio.

Lo que para unos es un valor para otros son los aforismos del ser. Lo mismo sucede con el conceto de virtud para unos es un valor ascético pero hay quienes consideran que no es menester ningún esfuerzo porque es innato en las personas. Una tercer opinión considera que el origen esta en el conocimiento y no una creencia moral, religiosa o de una ética fría y escéptica, para la corriente alemana nihilista, existencialista y pragmática es resultado del ejercicio del super hombre, independiente de otros seres, extraños ajenos a la historicidad.

Unos creen que la muerte del ser es por la incapacidad de las ciencias, del investigador o del galeno que atendio a Panchito, de las bacterias del hospital, de una infraestructura deficiente y servicios de mala calidad. No obstante que por el padecimiento de Panchito también fallecieron otros en clínicas tecnificados con los últimos descubrimientos de la ciencia médica y servicios de calidad.

Cuando a veces el paciente que fallece se queda en la memoria del especialista, pareciera que el galeno entra en un proceso de reflexión permanente quizá porque en su entender reconoce que no hizo lo propio o que se precipito en su dictamen final y el procedimiento fue incorrecto. O bien porque en el caso de Panchito el paciente y el médico llegaron juntos al mismo límite.

O también es la estampida por la búsqueda incansable de la justificación social, que busca sublimarse y permearse como con una caparazón, en la que se cree protegido y seguro para continuar el rumbo de su velero. Son las locuras del más allá del bien y del mal.

En el orden estatal la todavía dirigente estatal y próxima diputada local del Partido Revolucionario Institucional, Yahaleel Abdala lanzo criticas sin ton ni son en contra en contra del paquete económico del ejecutivo federal para el 2020.

La flamante legisladora electa apenas pudo balbucear algunos de los contenidos del paquete de referencia que el domingo anterior se presentó en la cámara federal de legisladores. Evidenció su ignorancia respecto de esos contenidos, apenas menciono lo que sus “asesores” le entregaron en tarjetas.

Mas bien sus pronunciamientos se enfilaron a desacreditar las acciones de la federación. Se le observa añorante de las bondades de la cámara federal, lo más probable es que le será aburrida la cámara tamaulipeca, pero en fin, su primer cargo fue de regidora

de su natal Nuevo Laredo, cuidad a la que se resiste a regresar, evade hablar del pueblo polvoriento y mugroso, como lo definió García Márquez a su regreso de Nueva York.

En tanto que José Luis Garza Ochoa, delegado del Cen del resto de la dictadura perfecta no tiene ni idea que esta sentado sobre un barril de pólvora. No obstante se reunió con los dirigentes municipales del otrora partidazo.

Mientras que Francisco Elizondo Salazar, dirigente del PAN en Tamaulipas cabalga en caballo de hacendado rumbo al siguiente proceso electoral, por ello trabaja en fortalecer las debilidades de ese instituto político, sabe que su trabajo electoral ha sido complaciente.

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