Rediseñan silla de ruedas que “crecerá” con quienes la usen

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Redacción InfoNorte

NUEVO LEON.- No se trata solo de mayor comodidad para niñas y niños con parálisis cerebral al ser ajustables y reclinables, sino también de beneficios para los cuidadores, porque estas sillas modulares serán el doble de durables que las actuales y sus piezas se extienden conforme las y los usuarios crecen desde los dos hasta los ocho años.

Así es el rediseño de la silla de ruedas mecánica generado por estudiantes de la Universidad de Monterrey para uso del Centro de Atención Postural (CAP) del Instituto Nuevo Amanecer, a partir del modelo que actualmente usa y fabrica esa institución.

Renata del Rocío Ruiz Gallardo, Karen Savinneh Téllez Castillo y Marco Antonio Machado García presentaron como Proyecto de Evaluación Final (PEF) el trabajo Diseño de silla de ruedas para niños con parálisis cerebral, para graduarse de la Licenciatura en Diseño Industrial de la UDEM, este pasado semestre de Primavera 2020.

Melissa Díaz Quiroz, asesora del proyecto, explicó que se detectó la necesidad de que una silla se pudiera ajustar al crecimiento de niñas y niños y se planteó un modelo con un asiento personalizado a la postura de ellas y ellos para evitar deformaciones posteriores, así como un chasis especial que le permite reclinarse y cambiar de posición.

“Se consideró la estética, un buen funcionamiento y la parte de la ergonomía, es decir, la comodidad, que se ajuste a las dimensiones corporales del niño y la propensión que tiene de ir creciendo”, destacó.

La profesora de la UDEM aclaró que existen en el mercado actual sillas de ruedas que incluyen algunos complementos del modelo creado por estudiantes de la UDEM; sin embargo, su costo asciende hasta el triple de las sillas estándar, en tanto que el nuevo producto al menos no incrementa el costo del actual.

A pesar de que el proyecto contemplaba entregar un prototipo para la institución, la contingencia sanitaria por COVID-19 jugó un papel antagónico que modificó los planes, por lo que el equipo estudiantil entregó los renders o diseños para armar, mientras más adelante el proyecto se materialice en una silla modular.

MÁS DURABLE, MÁS LIGERA y PERSONALIZADA

De acuerdo con entrevistas que realizaron con médicos especialistas y un focus group con madres de las y los usuarios, se detectaron diferentes áreas de oportunidad, como el hecho de extender la vida útil de la silla al doble: de dos a cuatro años; pero también mejorar el diseño de piezas que suelen aflojarse y caerse.

Otra de las demandas fue el permitir ajustes dimensionales, en el largo, anchura y altura de la silla, para modificar el tamaño según el crecimiento de las y los niños, explicó Renata Ruiz.

“El principal comentario que nos hacían las mamás es que sus hijos crecen muy rápido en este rango de edad y la silla de ruedas ya no les sirve; como son personas de bajos recursos, no pueden pagar una silla de ruedas cada año o cada seis meses”, indicó la alumna.

Se destacó también la necesidad de que los principales elementos de ajuste fueran mínimamente visibles, como frenos, pistones, cinturones y estructuras, y se logró reducir un 15% el peso del asiento modular, ya que el peso de la silla actual es de 20 kg.

Se encontró, asimismo, un problema de infecciones provocadas por la humedad en la silla, por lo que un médico sugirió agregar un sistema de basculación y una mayor ventilación en la zona genital del mueble.

“Nos enfocamos en la basculación, por el problema de que los niños babeaban y se mojaban sus genitales y eso podían causar hongos o infecciones”, mencionó Renata.

Por su parte, Armando Galindo, gerente del CAP, consideró que los resultados del trabajo del equipo estudiantil fueron de excelencia y advirtió que crear una silla tan específica, basada en las metodologías utilizadas por la institución, no es nada fácil.

“Existen muchas restricciones en la parte de diseño, no es tan libre como si diseñaran una silla de ruedas convencional; los estudiantes siempre fueron muy proactivos y muy empáticos con la causa del Instituto Nuevo Amanecer, además de que recibieron una magnífica asesoría por parte de su sinodal del proyecto: esto los llevó a tener ideas muy buenas en las etapas del diseño creativo y modelación del prototipo”, estableció.

El directivo informó que, actualmente, el CAP fabrica alrededor de 80 a 100 sillas por año y, si la silla rediseñada funciona como se contempló, se lanzaría una línea de producción para ese modelo.

Galindo coincidió en que los objetivos principales del rediseño de las actuales sillas fueron la necesidad de incrementar las medidas conforme la o el usuario vaya creciendo y que el tiempo de vida del equipo sea mayor al actual.

LA ATENCIÓN A LA PARÁLISIS CEREBRAL

Díaz Quiroz destacó que este tipo de proyectos enfocados en el servicio permite al alumnado observar la realidad del país, ya que el simple hecho de poder acercarse a una institución que da atención a una diversidad de personas promueve que las y los jóvenes conozcan múltiples realidades.

“Es necesario hacer sensible al diseñador de las necesidades que existen y también de sus capacidades y hacerles notar que, como profesionistas, somos los encargados de contribuir a la mejora social, a la calidad de vida de todos”, apuntó.

Según el PEF del grupo estudiantil, la parálisis cerebral es considerada como un trastorno en el cual el desarrollo del movimiento y postura son limitados, y localizado en el Sistema Nervioso Central (SNC).

En México existen alrededor de 500 mil personas con parálisis cerebral y, en el 40 % de los casos, se desconoce el origen principal del trastorno, mientras que el 20 % es presentado al instante del nacimiento.

El estudio establece que la parálisis cerebral infantil, a pesar de no ser degenerativa, es una condición que afecta la vida cotidiana del paciente, ya que, si no hay una postura correcta, no existirá una mejora a lo largo de su crecimiento.

“Cuando recién nacen los niños y los detectan, los médicos recomiendan colocarlo en silla de ruedas para evitar generar más problemas; no es que la enfermedad se desarrolle más, pero los niños pueden derivar en otras enfermedades, como el desvío de la columna”, explicó.

Lo que se tuvo como resultado del PEF fueron los planos técnicos de la silla, junto con los planos de ensamble y accesorios, así como un modelo funcional parcial del mecanismo de la silla, de acuerdo con Renata.

“Quedamos en que vamos a retomar el proyecto cuando ya nos podamos reunir, después del coronavirus”, señaló.

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