Bukele habría pactado con la pandilla MS-13

El Mundo Off 20

AGENCIAS

EL SALVADOR.- Una investigación periodística del medio digital El Faro reveló este viernes que el Gobierno de Nayib Bukele de El Salvador negoció con la Mara Salvatrucha 13 (MS-13) beneficios penitenciarios a cambio de una reducción en el número de homicidios en el país. El diario aporta registros de las visitas, fotografías y documentos oficiales redactados por funcionarios del Gobierno que apuntan a un pacto con los líderes de la pandilla, considerada organización terrorista por Estados Unidos.

Desde que hace un año llegó al poder del país centroamericano, Nayib Bukele ha presumido su política de “mano dura” contra la violencia de las pandillas gracias a la que logró bajar drásticamente el número de asesinatos. Entre enero y mayo de 2019 se cometieron 1.345 homicidios en El Salvador, considerado uno de los países más violentos del mundo. En el mismo periodo de este año la cifra fue de 519.

Los documentos dejan registro de lo negociado a lo largo de conversaciones y visitas a las cárceles durante varios meses de personal de confianza de Bukele. En algunos casos fueron pequeños beneficios cotidianos, como permitir en las cárceles de pandillas la venta de productos de la cadena Pollo Campero, pizzas, pupusas o golosinas, o trasladar a los custodios que los pandilleros consideraban muy agresivos. Otras concesiones más amplias fueron revertir la decisión tomada en abril pasado de juntar a miembros de pandillas contrarias en las mismas celdas, ablandar el régimen de máxima seguridad, derogar leyes o dar a los pandilleros nuevos “beneficios” en caso de que Bukele logre control del Congreso en las elecciones de febrero de 2021.

A cambio de todo ello, la pandilla más numerosa del país se comprometió a cerrar “las válvulas” de asesinatos y a “apoyar” al partido oficial en las próximas elecciones, señalan los documentos de inteligencia penitenciaria a los que tuvo acceso El Faro. Entre las comunicaciones interceptadas se escucha a los líderes encarcelados de la pandilla ordenar a quienes están en libertad que continúen “calmados”, porque hay diálogo con el Gobierno.

Desde su llegada al poder, Nayib Bukele se ha caracterizado por sus desmanes autoritarios, el permanente enfrentamiento con casi todos los poderes del país y hasta un frustrado intento de tomar el Congreso. Todo ello en apenas 14 meses en la presidencia. Durante este tiempo ha nombrado y cesado ministros por Twitter y ha atacado con virulencia a la Justicia, a los diputados, a organismos de Derechos Humanos y la prensa. Aunque goza de una de las cuotas de popularidad más altas del continente, gobierna en minoría en la cámara, por lo que aspira a una abultada victoria en las legislativas de 2021 con la que consolidar su poder.

Precisamente ha sido en las redes sociales donde el mandatario ha respondido a la publicación periodística colgando varias fotografías del interior de las cárceles donde los presos son sometidos a humillaciones. “¿Dónde hay una tan sola prueba de algún privilegio? ¿Por qué en los penales hay orden, limpieza, comunicación con el exterior, requisas, y múltiples castigos? ¿Dónde están las prostitutas, fiestas, drogas, Playstations, Internet, celulares, que había antes?”, se defendió en Twitter. “El pueblo salvadoreño está feliz, que después de una guerra civil y 30 años más de delincuencia, pueden vivir en un país muchísimo más seguro, que el de antes”, escribió

No es la primera vez que un acuerdo entre pandillas y Gobierno reduce drásticamente los homicidios. En 2012 el Gobierno de Mauricio Funes, del FMLN, también intentó negociar en secreto y en diferentes etapas, primero una bajada de homicidios y luego apoyo electoral en las presidenciales. En aquella ocasión hubo una reducción drástica en el número de asesinatos durante dos años, pero el fracaso de esos procesos convirtió 2015 el año más homicida del que el país tenga memoria, con una tasa de 103 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Recientemente la justicia salvadoreña procesó a los políticos del FMLN y Arena que negociaron esa tregua y Bukele se refirió a ellos como “peor que una basura”. “Negociaron con la sangre de nuestro pueblo. Mil veces malditos”, escribió en la red social en febrero de 2020.

A la publicación de El Faro se suma un reciente informe de International Crisis Group en el que destaca la reducción en el número de muertos en el país y la alta aprobación popular de la que goza Bukele gracias a la política de “puño de hierro”. Pero “las razones del éxito podrían estar en los entendimientos tranquilos e informales entre las pandillas y el Gobierno”, dice el informe publicado en julio, sobre cuyos “entendimientos” hoy se han conocido las pruebas.

Las revelaciones de los periodistas Carlos Martínez, Oscar Martínez, Sergio Arauz y Efrén Lemus no son el único problema al que se enfrenta el mandatario. A la polémica en casa se suman las dudas que levanta Bukele en Estado Unidos. Hasta el momento el presidente centroamericano ha exhibido su buena relación con Trump, de hecho, casi cuatro meses después de que asumiera el poder, el mandatario estadounidense lo recibió en Washington y se refirió a él como un socio que está haciendo un gran trabajo contra la MS-13. Trump se ha referido a la pandilla como un “cartel” de “animales”. “Son la gente más ruda que hayas conocido. Están matando y violando a todo mundo allá. Son ilegales”, dijo en diciembre de 2016.

Sin embargo, un cable de la agencia The Associated Press publicado este viernes señala que esas relaciones no parecen tan buenas. Un alto funcionario estadounidense le dijo al Gobierno de El Salvador que las ayudas contra la pobreza de Washington podrían no llegar debido al enfrentamiento Bukele con la Corte Suprema y al Congreso salvadoreño.

El reproche de la Administración Trump, el mayor donante del país, se produjo en una carta del 29 de mayo a un asistente del presidente de Thomas Kelly, vicepresidente interino de Millennium Challenge Corporation, una agencia de ayuda exterior independiente de EE UU que ha comprometido casi 300 millones de dólares en subvenciones al pequeño país centroamericano.

Actualmente el Congreso de EE UU evalúa si extender el plazo del 9 de septiembre para gastar la ayuda de Estados Unidos y las críticas reflejan la preocupación creciente entre los legisladores principalmente demócratas de que Bukele “esté llevando al país por un rumbo autoritario, como cuando utilizó militares para intimidar a la cámara o su rechazo a un fallo del Tribunal Superior de Justicia contra las duras restricciones por la pandemia”, señala AP.

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