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Editoriales Off 21

Martín Sánchez Treviño

Se perdería la tercera década de este siglo

De acuerdo con información difundida por los medios naciones respecto al sentir de algunos integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México, la crisis monetaria y la inactividad de los sectores económicos podrían aplazar la recuperación de 6 años y hasta una década. Estiman que los riesgos de un rebrote de la pandemia son riesgos que se fortalecen con la entrada del verano y la llegada de la temporada de la Influenza.
El pronostico es que la enfermedad se aplace de 2 a 6 y 10 años, para que la actividad económica se recupera hasta los rendimientos de los años previos a la llegada del coronavirus. Por ese motivo hay una preocupación de los economistas respecto a un eventual rebrote durante la temporada invernal.
Incluso consideran que aún con la disponibilidad de una vacuna para el COVID-19 la recuperación de la economía podría retrasarse, por ello indican que la tercera década del siglo 21 podría perderse desde la óptica económica, es decir, se habla de una década perdida.
Ya que predomina la tendencia en el sentido de que la recuperación de la economía mexicana no únicamente será difícil sino prolongada e incierta, esto ultimo es los que requieren los inversionistas, pues sin certidumbre se desalienta cualquier inversión.
Asimismo advierten que la recuperación del consumo será más lenta dado un desempleo elevado, temores de contagio del virus y la ausencia de un apoyo fiscal suficiente, esto último, sumado a un ambiente de negocios desfavorable, limitaría la inversión privada.
Destacan que los riesgos para el crecimiento económico dependen del hecho de que se prolonguen las afectaciones en la producción de bienes y servicios, en los ingresos de empresas y hogares, además hay temor de que presenten episodios adicionales de riesgo en los mercados financieros.
En esta caso la lectura de la Junta de Gobierno del Banco central mexicano, sobre el comportamiento es de previsión y alerta lo mismo a los sectores productivo como los inversionistas en empresas que generan empleo en el país, ya que la ocupación representa la activación de las plantas productivas.
A los empleados es puestos importantes en las industrias y empresas del país, les fueron reducidos sus periodos laborales de 8 a 6 horas por jornal, con un salario mermado respecto a las percepciones hasta antes de la pandemia, lo que se traduce en una menor derrama económica que los mismo afecta a los trabajadores que a las empresas, aunque las maquinas reportan los mismos volúmenes de producción.
Nada tiene que ver con el mundo de prosperidad que construyen los que se dicen políticos y que traducen sus campañas en lista interminables de mentiras de las que ellos mismos no están convencidos. Y lo cierto, es que la población no surte la despensa con las toneladas de saliva que dejan a su paso en las calles y plazas donde se promueven para un puesto de elección popular.

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