Jesús Alejandres, produce máscaras para el Xantolo

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Por Roberto Aguilar/Fotos y videos Roberto Iván Aguilar

Tantoyuca, Veracruz.- Con una sierra eléctrica, Jesús Alejandres corta un trozo cilíndrico de madera. Con la expulsión de aserrín, comienza a moldear una máscara que se utilizará en el Xantolo, la fiesta de Día de Muertos.

Jesús tiene la habilidad de crear las máscaras, que según la tradición huasteca, sirven para que las almas se escondan de la muerte. Desde el 2010 ha hecho más de mil piezas; es considerado entre los mejores cuatro artesanos de Tantoyuca.

“Cada corte, cada trazo, cada máscara, llevan parte de mi vida, de mi pasión, llevan parte de mi esencia”, revela Jesús, rodeado de figuras mitológicas.

En su taller Máscaras de la Huasteca, el licenciado en pedagogía, danzante y artesano recuerda que creció como todos los habitantes de Tantoyuca viviendo el Xantolo; desde la primaria a los niños les inculcan la danza y lo relacionado con dicha fiesta.

“Yo tenía 16 años de edad cuando hice mi primera máscara. No nos alcanzaba para comprar las ostentosas. Comenzamos a hacer nuestras propias máscaras, primero de cartón, de periódico y posteriormente, pensamos en hacerlas de madera”, relata.

Originalmente Jesús pensaba solo en hacer una colección de sus propias máscaras y guardarlas, pero los danzantes le pedían que se las vendiera o rentara y así comenzó a producir.

Frente a un tronco, el artesano explica que trabajan con el árbol conocido como pemuche, del cual también es activista en una organización que trabaja para preservarlo. La madera se trabaja en verde, es moldeable y tiende a desgajarse.

Luego de seleccionar el árbol, labora con trozos de aproximadamente 25 centímetros para hacer cada máscara, “aquí iniciamos el proceso, esta es de una muerte”, precisa, mientras realiza cortes con una sierra eléctrica. Después hace dibujos en la silueta y sigue la etapa creativa para moldear la figura con el resto de su herramienta, que incluye gurbias, lijas y un mazo.

Mientras mutila comienza a moldear la figura, Jesús precisa que, “lo más importante es estar concentrado, bien metido en cada corte”.

El proceso de elaboración en promedio es arriba de cinco horas, por árbol salen más de 10 piezas y los precios varían desde los 2 hasta los 10 mil pesos, “hay máscaras muy estilizadas, las mías tienen mucha expresión, es lo que les gusta a mis clientes”. En el taller lo auxilian al menos tres jóvenes, quienes principalmente se dedican a lijar la madera.

ABUNDANCIA DE MUERTOS

El profesor José Marcelo Rodríguez, representante de la zona norte de Veracruz, del Instituto de Investigación y Difusión de la Danza Mexicana A.C. (IIDDMAC), explica que el Xantolo es una de las fiestas más importantes de la zona Huasteca, “proviene del Náhuatl, significa abundancia de muertos, quienes llegan a la fiesta a convivir. Es increíble lo que se vive desde mucho antes de Día de Muertos”.

Quienes participan se agrupan por cuadrillas, las cuales representan a sus barrios o colonias y en Día de Muertos bailan en la tarima principal unas 36 cuadrillas, entre las cuales destaca La Pedrera, con más de 500 integrantes, “es un espectáculo de color y misticismo, con más de 4 mil danzantes en Tantoyuca”, añade Rodríguez.

Al preguntarle a Jesús Alejandres ¿cuáles máscaras elabora más? Puntualiza que en la tradición del Xantolo existen cuatro personajes esenciales, “el diablo representa la maldad, la muerte representa el fin de nuestra existencia, la mujer embarazada una nueva vida y esperanza; mientras el vaquero es el líder, quien guía al grupo”.

Según la leyenda, los días festivos las almas de los difuntos conviven con los vivos, y para ocultarse de la muerte usan las máscaras. El ritual para recibir a los familiares ya fallecidos también incluye altares, ofrendas y una variedad gastronómica, con zacahuil, bocoles y enchiladas.

Para afinar los movimientos y el vestuario, las cuadrillas ensayan desde varias semanas antes y otra parte fundamental de la fiesta es la música como explica Osiris Ramsés, quien desde hace 18 años toca sones de Xantolo.

“Yo no soy nativo de aquí, cuando yo venía en vacaciones a pasar Día de Muertos, siempre mi ilusión era participar en la fiesta. Tocamos en la cuadrilla de la Pedrera, que se ha caracterizado por ser una música alegre”, expresa el violinista.

Y así, a pesar de que este año la fiesta bajó un poco su intensidad por las restricciones sanitarias por Covid-19, los habitantes de Tantoyuca, como el profesor Gustavo Trejo, aseguran que la tradición de danzar en Día de Muertos está muy lejos de su extinción: “El Xantolo nunca morirá, es parte del ambiente festivo y cultural de nuestro pueblo”.

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