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Editoriales Off 24

Por Carlos López Arriaga

No tiene la culpa Adán

Cd. Victoria, Tam.- A su paso por Tamaulipas, el señor precandidato nos deja una lección algo instructiva. La gente cambia según el pedestal donde esté parada. Uno fue el titular de SEGOB, otro muy diferente es ADAN AUGUSTO LÓPEZ HERNÁNDEZ, a secas.
Ya desprovisto de esa aureola siniestra que le acompañó como ministro del interior hasta el 16 de junio pasado, el hombre asoma ante sus posibles votantes como un abuelo simplón, de lenguaje rudimentario y sin mayor oferta política que su obradorismo a secas.
En efecto, es el amigo más antiguo del Presidente, con una relación envidiable que viene desde el padre de ADÁN, el abogado y notario PAYAMBÉ LÓPEZ FALCONI, simpatizante de AMLO desde sus primeros pasos dentro de la vida pública, en Villahermosa, Tabasco.
La confianza entre ADÁN y ANDRÉS MANUEL es total. No necesitan muchas palabras para entenderse, hablan el mismo idioma y hasta con el mismo léxico regional, plagado de bromas privadas y referencias que nomás ellos entienden. Estimación, trato, confianza.
Pero necesario es entender que no dejó la gubernatura de Tabasco para ser Presidente de México. Vino, en principio, a meter orden en el gabinete. Misión donde había fracasado su antecesora OLGA SÁNCHEZ CORDERO, quien se ganó a pulso el apodo de “florero”, adorno, ornamento, mero artificio.
Y justo es reconocer que ADÁN jamás fue florero. A su ver y entender ejerció con vigor el mando encomendado. Pugnó y forcejeó con miembros del gabinete, intermedió con gobernadores, legisladores y magistrados, siempre en defensa de su amigo, el jefe de la nación.
Cierto es también que de manera tardía y un tanto artificiosa lo metieron en la lista de las llamadas “corcholatas”. De entrada eran CLAUDIA y EBRARD, más algunas piezas de relleno como TATIANA CLOUTHIER y ROCÍO NAHLE.
Ocurrió entonces que el “destapador en jefe” se vio en la necesidad de incorporar competidores leales, capaces de reconocer su derrota en cuanto les diera la orden, sin protestar. Dispuestos, incluso, a pasarle todas sus canicas al ganador (o ganadora) de la encuesta.
Entonces AMLO pensó en ADÁN AUGUSTO y vio que su trabajo fue bueno. También en esta segunda misión, el licenciado LÓPEZ HERNÁNDEZ se avocó con lealtad y entereza.
A lo que te truje, siempre con determinación… ¿precampaña?, ¡precampaña!; ¿giras?, ¡giras!; ¡rol de precandidato?, ¡rol de precandidato!…

LA LECTURA CORRECTA
Excelente todo pero por favor no se equivoquen. El hombre está muy lejos de ser una corcholata real. Es tan solo una figura de acompañamiento, cortejo, comitiva, séquito, escolta, alguien de relleno. En una palabra: comparsa.
Y bueno, aterrizando las cosas en Tamaulipas, cuando por ahí asoman incautos que se toman esta comedia muy en serio, pues hombre, alguien debe avisarles que corren el riesgo de convertir a sus adversarios temporales en enemigos reales.
Es el caso de cierto joven pirrurris que por algún misterio (aún sin resolver) se coló en MORENA y hoy día figura como senador. Ejemplos así los hay en las 32 entidades federativas.
Gente que no se gana el lugar con trabajo, ni con ofertas programáticas. Tampoco con definiciones ideológicas, planteamientos serios, cacumen, materia gris, diagnósticos o propuestas.
Su boleto de entrada al universo guinda fue cierta habilidad para el pase efectivo de charola. El haber servido como enlace (mandadero, correo, mensajero) dentro de las estratégicas tareas de financiamiento partidista. Especialmente en campañas.
Méritos de talante oscuro que de tiempo en tiempo otorgan posiciones de privilegio a personitas que nada abonan al debate y hasta se diría que entran por la puerta de atrás al festín del poder.
Esto que AMLO tanto criticó en sus inicios, cuando se refería a quienes buscan “el poder por el poder mismo”. Como botín, pues.

¿MENTIR POR ESCRITO?
Y bueno, ayer comenté en este espacio los tropiezos de ISMAEL, “Lelo”, CABEZA en la ventanilla de servicios municipales de Reynosa, pues le fue negada su solicitud de una carta de residencia donde se hiciera constar que su hermano FRANCISCO vive en dicha localidad.
Por principio (y antes de cualquier error de procedimiento) justo es recordar que el exgobernador no vive en esa ciudad. Tiene rato que se avecindó en su país de origen, los Estados Unidos, donde presume felizmente su condición de ciudadano norteamericano.
Lo que ahora está pidiendo al gobierno municipal (ojo al detalle) es que le extiendan… ¡Una mentira por escrito, con firma de funcionario y sellos oficiales!… Nomás le faltó pedir su nieve de limón (o acaso dos, otra para “Lelo”).
Pero volviendo con FRANCISCO, su condición de tamaulipeco (y hasta de mexicano) es muy relativa y harto cuestionable en un hombre que se formó, creció, estudió y hoy mismo vive en el estado de Texas. Es un chico #TexMex que habla bastante más fluido el inglés que el castellano.
Por igual es necesario consignar algunos detalles que de manera adicional ofrece el alcalde morenista CARLOS, “Makito”, PEÑA ORTIZ en un videomensaje que este miércoles circuló en redes.
Consigna el joven “Makito” que el trámite fracasó, entre otras razones, porque la presunta “carta poder” mostrada por “Lelo” ni estaba notariada, ni, tampoco, coincidían las firmas.
Mire usted, cuanta alegría. Ahora resulta que los hermanos CABEZA quieren abrirse camino hacia una presunta carrera presidencial con un documento balín, apócrifo, más falso que un billete de tres pesos.
Más ficticio que un iPhone con Android, dicen por ahí.
Y pues no, no se pudo.

BUZÓN: lopezarriagamx@gmail.com
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