“Se cayó una viga y luego todo se desplomó”…

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Por Roberto Aguilar Grimaldo
Foto especial

Ciudad Madero.- Desde el desplome de la parroquia de la Santa Cruz, a la joven Mónica Segura Ocaña una imagen la persigue a cada instante: “Ver a mi hija salir de entre los escombros, con su cuerpo ensangrentado. La sacó mi hermano. No la encontrábamos, y gracias a Dios mi niña está respondiendo”.

La madre de 30 años de edad acudió al lugar para preguntar por su bolsa, ahí recordó la forma en que vivió el derrumbe.

A las 11:30 horas en la parroquia se realizó la última misa dominical completa, que ofició el padre Pablo Galván, con un estilo directo para transmitir la palabra de Dios, y al final bromeó con los feligreses antes de dar la bendición.

Posteriormente seguía la celebración de los bautizos comunitarios con el padre Ángel Vargas.

Esto lo relató Mónica Segura: “Ya estaba empezando la misa de bautismo. La misa dominical ya había sido, ya estábamos empezando con los santos de los niños, con el rito del bautizo”.

Ella se encontraba en la parte cercana a la oficina de la parroquia, eran 11 integrantes de su familia, quienes acudieron a bautizar a su sobrino Noa, de un año de edad. Los integrantes de la familia son oriundos de Pánuco, Veracruz, y algunos de Uruguay.

-¿Qué es lo que recuerda?

“Se cayó una varilla una viga, no estoy muy segura qué era, y cinco segundos después todo el techo se desplomó. Los que tuvieron oportunidad pues corrieron hacia una orilla, otros no corrieron con la misma suerte porque estoy segura que les cayó todo el escombro encima. Todo fue cuestión de segundos. No hubo tiempo de nada, los que reaccionamos corrimos hacia la orilla, no todos tuvieron la misma oportunidad”.

-¿Usted salió de inmediato o quedó atrapada?

“Quedé atrapada, yo traía otra bebé de dos años en brazos, alguien me ayudó a sacarla y pude salir yo por la ventana”.

Explicó que toda la familia está bien, “a excepción de mi niña, fue la que sufrió más daños, pero estamos esperando, rezándole a Dios para que salga adelante. Tiene Diez años”.

La niña ha sido intervenida quirúrgicamente en dos ocasiones y se mantiene internada en terapia intensiva en el Seguro Social, “Es un milagro de Dios, y afortunadamente responde bien”.

Su pequeño sobrino que se iba a bautizar también tuvo una fractura de brazo, “pero gracias a Dios solamente requirió yeso”, aclaró.

-¿Qué le dice a las personas que vean la entrevista?

“Siempre tengan cuidado de sus niños, uno viene a una misa o inclusive cualquier otro evento y pues los accidentes pasan”.

Una persona que sufre una pesadilla es la señora Dulce Hernández, quien perdió a cuatro familiares en el desplome.

Recordó que al enterarse acudió desesperada al lugar, pero fue en la Agencia del Ministerio Público donde le notificaron del fallecimiento de sus familiares.

“Solo de repente cayó el techo, simplemente fue en un momento, algunas personas alcanzaron a correr hacia el altar y en segundos ya todo era polvo y escombros”, narró a un medio local.

Uno de los testimonios desgarradores es el del fotógrafo Isaac Fernando Rincón, quien estuvo haciendo su trabajo desde antes de los bautizos, colocándose cerca del altar.

“En la primera foto al primer bebé fue donde levanté la mirada a la loza y me di cuenta que se estaba desquebrajando”, recordó.

Corrió gritando por el pasillo, y se aventó debajo de un minisplit, “me cayeron los escombros y el minisplit, pero no sufrí lesiones graves, solo raspones”, dijo. Con ayuda de otras personas comenzaron a sacar a unos niños por un ventanal grande.

Un testigo principal fue el padre Ángel Vargas, quien según sacerdotes de la Diócesis de Tampico ha estado profundamente afectado por la tragedia.

El domingo compartió un mensaje conmovedor a los feligreses, y en especial a las familias afectadas: “Mi bendición en el amor de Cristo, que sepan que por lo que me resta de vida siempre estarán en mis oraciones y que a partir de hoy somos hermanos en el dolor pero también en la fé que nos une”.

SACAN TONELADAS DE ESCOMBRO

Durante toda la noche del domingo, y todo el lunes, no hubo descanso en el sitio: Toneladas de escombro fueron sacadas con maquinaria pesada.

El lunes por la mañana cientos de personas continuaron en las labores de liberar los restos de cemento desquebrajado.

Decenas de hombres hicieron los trabajos rudos, de partir el concreto, retirar en mano cadena o de maniobrar la maquinaria. Otro numeroso grupo de marinos, guardias estatales, ministeriales y militares resguardaron el sitio. Y más a la distancia los ciudadanos voluntarios repartieron lonches y decenas de reporteros también hicieron su labor.

“Retírenme ya a todos”, “Ya no quiero a nadie aquí”, con ademanes, la que daba indicaciones era la Agente del Ministerio Público en Ciudad Madero, Claudia Gámez, encargada de la coordinación con la Sedena, Protección Civil, Guardia Estatal y la Marina.

“Aquí se rescataron 10 personas fallecidas y 60 sobrevivientes que fueron llevados a los diferentes hospitales”, dijo al reportero.

Y sí, le hacían caso. Todas las personas fueron mantenidas a distancia.

Este martes, el obispo de Tampico José Armando Álvarez Cano ofició una Misa Exequial en memoria de las personas que perdieron la vida en los acontecimientos del domingo.

Se realizó en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Ciudad Madero, en la que estuvieron los familiares de Martha Elizabeth Maldonado Pérez. También estuvo el padre Ángel Vargas, el sacerdote sobreviviente del desplome de la iglesia, así como los presbíteros de la Diócesis; y el el alcalde Adrián Oseguera, con su esposa.

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