“Un adulto puede aguantar el hambre, los niños no”…

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AGENCIAS

Alondra de 31 años, tiene un bebé de un año y otro de 10, sufrió pérdida total, igual que su hermana y su prima en Coyuca de Benítez en la Costa Grande de Guerrero, considerada una de las zonas con mayor afectación por el paso del huracán Otis. “El dinero no sirve porque no hay qué comprar o no te dejan comprar”, contó.

Las 3 mujeres se encuentran junto a sus hijos en la primaria de la comunidad, un albergue, que ya había sido habilitado previamente y que sirve como refugio para cerca de 300 personas, ahí le comparte un bocado a su hermana y viceversa.

Exigen que se preste atención al tramo de la carretera Chilpancingo, hacia el retén por ejido rumbo a Coyuca por tierra Colorada, ya que no hay paso y por ende no hay acceso para la ayuda. La única forma de llegar es por Acapulco pero denuncian que quienes lo han intentado han sido víctimas de la rapiña y sujetos armados.

Para ella y los habitantes de Coyuca es común que las corrientes se desborden por lo que ante el aviso de un “cicloncito” comenzaron a levantar sus cosas. “Algunos que sus casas tienen 2 pisos, subieron sus cosas al segundo nivel para que no se mojaran”, narró.

“No nos imaginamos que esto pasaría, la fuerza del viento. A las 10 de la noche el ciclón era categoría 3 y creímos que llegaría a las 5 o 6 de la mañana. Pero a las 10:30 de la noche u 11, empezó más fuerte. El viento empezó a levantar los techos de las casas, hasta los animalitos, los gatitos volaron, uno estuvo en el corredor y quedó muerto con su carita desfigurada, era tan fuerte el aire que la verdad a mis 31 años nunca había pasado algo como esto, inclusive adultos mayores a sus 60 años dicen que no habían visto algo así”, relató Alondra, quien también experimentó el huracán Ingrid y Manuel en 2013, hace 10 años.

Alondra contó que año con año en la temporada de lluvia al vivir al borde del río Coyuca de Benítez “uno alza sus cositas cuando ve que ya la lluvia tardó dos días o tres días por si acaso entra el río, para que no se nos mojen”, explicó.

Las casas de Coyuca en Guerrero son de distintos materiales, como ejemplo de concreto, con partes de madera y en su mayoría con techos de lámina galvanizada ya sea por las altas temperaturas o por presupuesto.

Alondra narró que el agua le llegó a la cintura. “Algunos subieron sus cosas al segundo nivel, pero el techo era de lámina y el viento las voló así que el agua mojó todo”.

La casa de la prima de Alondra es de “loza” o concreto y se quedó dormida porque esperaba salir a medianoche hacia el albergue, pero, cuando intentó hacerlo, el viento se lo impidió, por lo que se quedó junto a sus hijos pequeños dentro de un baño escuchando como se caían los árboles y los postes.

En Coyuca de Benítez el servicio de energía eléctrica no está reestablecido por completo, la señal es intermitente, algunos teléfonos celulares no tiene señal “hay personas que todavía están desaparecidas”.

En Coyuca también han saqueado hasta los Oxxo, “están robando las despensas a punta de pistola”. El kilo de tortilla está en $35 pesos, un agua $35 pesos y un litro de leche está en $50.

“Me siento mal, porque uno de adulto dice nos vamos a aguantar el hambre, pero los niños no. Tenemos niños, bebés. Yo tengo un bebé de un año y un niño de 10; mi hermana tiene una niña de 2 años, 3 y el otro niño de 7, hay muchos niños aquí, y la verdad que no nos ha llegado nada”, narró.

Alondra había surtido su despensa días antes del huracán Otis, a 5 días aseguró que sus reservas se estaban agotando. La gente tiene miedo de sacar dinero porque los han asaltado. “A un muchacho le abrieron la cajuela en Acapulco y le sacaron todas las despensas que traían para acá”.

Alondra cree en la solidaridad de sus vecinos, amigos y conocidos porque quienes tienen luz cargan los celulares, se ofrecen un taco y otros han intentado llevar despensa pero no hay paso por eso que repite que es urgente atender el tramo de la carretera de Chilpancingo a Coyuca.

Sobre las personas desaparecidas asegura que muchas personas buscan a sus familiares pero confían que sea sólo la falta de señal telefónica, sin embargo, sobre los muertos: “La verdad es que hay muchos teléfonos que todavía no tienen señal, han encontrado muchos cuerpos, que no se dice tampoco en las noticias pero estamos incomunicados”, aseguró.

Alondra pidió para el albergue pañales, leche, toallas sanitarias, jabones, shampoo y artículos de higiene personal.

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