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Editoriales Off 42

Martín Sánchez Treviño

Truenan los restauranteros

En el regreso a la actividad económica, los propietarios de restaurantes formales figuran como los mas afectados, en voz de su dirigente nacional Francisco Fernández, manifiestan que enfrentan “una doble pandemia la de salud y la del miedo”, además de la severa crisis económica. En ese mismo sentido las opiniones del Inegi son referencia ya que esa institución ha sido puntal en sus informes sobre el comportamiento de la economía.
Del sector restaurantero los análisis del Inegi han señalado con anterioridad que esta actividad generaba 3.5 millones de empleos indirectos con un promedio de 2 millones de empleos formales, esto fue hasta antes de la pandemia.
Los establecimientos tuvieron una caída de la actividad del 50 por ciento, pero se estima que las ventas de los negocios de comida registran una caída de las ventas de hasta el 30 por ciento de los reportes del año anterior a los que hace alusión el Inegi.
El pronóstico es más negativo pues se estima que un 20 por ciento de los establecimientos cerraron de manera definitiva que se traduce en 100 mil establecimientos que representa 400 mil desempleados.
El drama económico se ha convertido el sentir cotidiano de los pobladores, de los trabajadores, de los empresarios que cada semana deben cumplir con el pago de un salario, con el cumplimiento de las obligaciones fiscales establecidas por el estado y que se traducen ingresos.
Ingresos que los gobernantes gastan de manera discrecional en sus giras de trabajo, en sus recorridos por el territorio, pues en esos recorridos consideran que conservan la gobernabilidad cuando en realidad los números no corresponden la situación precaria de un porcentaje importante de la población.
En esta capital y en otras ciudades tamaulipecas la problemática es la misma, pues los restauranteros son una de las actividades económicas, sobre todo satisfacen a un segmento mínimo de la población económicamente activa.
Lo significativo es que los establecimientos conocidos como fondas tiene los mismos resultados adversos, que también tienen pérdidas, pues lo mismo que los grandes empresarios de restaurantes de alta cocina rentan los establecimientos, pagan electricidad, generan empleos y cumplen con obligaciones fiscales.
La misma falta de circulante ha llevado al gobierno federal a desaparecer los fideicomisos, el estado aplicó un nuevo impuesto a los comerciantes establecidos, pues no hay que ignorar que el 2021 es un año electoral y aunque la autoridad lo niegue un porcentaje relevante de recursos se aplican en la compra de votos.
Lo mismo los organismos electorales se han convertido en los comités que en la edad medida organizaban los carnavales para que el pueblo viera compensados la esclavitud a la que era sometido. Hoy las elecciones mexicanas son una réplica de aquellos carnavales.

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