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Carlos López Arriaga – Errar por negocio

Demasiados semáforos enfermos, aquí y allá, de punta a punta. Mal recurrente, cambia de esquina, glorieta, crucero o rotonda, pero no se corrige.

Cuando no dan verde para ambos lados, se congelan en amarillo, olvidan la señal de vuelta, desconocen el rojo o se muestran totalmente apagados.

¿No se supondría que hay un presupuesto para mantenimiento?, ¿Dónde quedó, en cuál de los ayuntamientos se atoró la rutina de pagos, se postergó, quedaron a deber, al grado de hartar al particular que brindaba soporte, refacciones, compostura?

O como dijera aquel psicólogo de Dakota, experto en autoayuda: quién se llevó tu queso. Mira, espérame tantito, aguántame unas semanas, ya está por salir el pago, empezando el mes quedamos a mano, está pendiente de firma, nomás eso falta. O bien, déjame el 15%, el 20% o el 30% y el lunes a más tardar tienes tu cheque.

Se incumple parcial o totalmente, se falla de manera perdurable o intermitente. Se defrauda en forma escalonada, como si fuera una competencia que nutre la autoestima de quien desea destacar en la acumulación rápida de fortunas.

OSCURIDAD CONVENIDA

Dónde quedó, en qué erogación “non sancta”, campaña partidista, aportación a cierta precandidatura, cochinito para el jefe (la jefa), ahorro para el retiro, pago de marcha, reparto de utilidades, compra de complicidad para que tu relevo no te investigue.

Rendición de cuentas siempre ausente. No se informa con oportunidad y detalle quien construye, quien vende un bien o servicio.

Tampoco hay recuento de errores, insuficiencias. Ni cuando mienten arteramente calculando por debajo del valor real, nomás para ganar la obra, sabedores de que alguien más arriba autorizará luego la ampliación presupuestal.

De aquí la necesidad de transparentar con lujo de detalles siempre que un proveedor o contratista falle. Que se exhiba a quienes hacen trabajos chambones, pavimentos de pacotilla, tapones de chicle.

No ocupan un lugar en la memoria colectiva empresarios y compañías que engañan o incumplen. Y tampoco sus cómplices de adquisiciones y obras.

Ni hay lista negra de particulares abusivos en cada localidad. Cuando se otorga el contrato de bacheo al mismo abusador que pavimentó mal el año anterior, en forma deliberada. No habiendo registro de arbitrariedades, estamos condenados a repetirlas.

EJEMPLOS SOBRAN

Tareas entregadas a parentela ignorante que, ante su incapacidad manifiesta, no tiene más remedio que subrogar, disparando el costo de la obra, sin que ello garantice la calidad del trabajo.

Baches que (como los gatos) parecen tener siete vidas y acaso podrían haberse resuelto para siempre con el dinero que se gastó en algún festival de música narca.

Cuando doña “dragona” (ruidosa y harto publicitada) resulta más cara e ineficiente que una pavimentación a mano.

Cuando un jefecito de COMAPA es capaz de pasar del “medio pelo” a la opulencia extrema sin mediar escalafón. Y encima lo hacen tesorero al siguiente trienio.

Se diría que algo apesta, hiede, se pudre, en las instancias decisivas. Ahí donde el paracetamol caduco se cobra a precio de pastilla nueva y la diferencia se la reparten vendedores y funcionarios.

¿Necesitaban antibióticos?, prefirieron comprar sábanas porque el proveedor (que es amigo, del compadre, del cuñado de quien sabe qué gargantón) consiguió de oportunidad un lote muy económico y ni modo de desperdiciarlo.

¿Faltan equipos de diálisis, respiradores artificiales, incubadoras?, ¡Que se esperen!, ahorita lo que vendo son trapeadores y desinfectantes.

Es el país que tenemos, que vivimos, sufrimos. Mientras no haya vigilancia ciudadana, supervisión cercana, marcaje personal, organizado y actuante, poco importará el membrete que gobierne, partido, siglas, colores. Los vicios se perpetúan.

BUZÓN: lopezarriaga21@gmail.com

WEB: http://lopezarriaga.blogspot.com

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