Cena de Negros

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Marco A. Vázquez – Lección no aprendida

La frontera de Tamaulipas está en riesgo, sus poblaciones sufren los estragos de una política equivocada de amor a los migrantes, que siempre implicó un descuido a los nuestros, que al inicio del sexenio les tenía el gobierno de Andrés Manuel pero que obligados por el gobierno de Estados Unidos decidieron darle marcha atrás a ese cariño.

Ahora los migrantes están en la frontera, ahí tendrán que ser atendidos hasta que el gobierno de Estados Unidos decida si les da asilo o no y el costo es muy alto, no solo por los que recién ayuda sino por los que están cayendo en las garras de la delincuencia, del dinero que dicen es fácil pero implica sangre.

EL problema mayor es que ahora las ciudades fronterizas como Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros reciben los mismos presupuestos de siempre pero deben atender por cuestiones humanitarias a miles de personas que no estaban contempladas en los mismos.

Es claro que las ciudades que le menciono, como todas nuestras ciudades fronterizas del país, son víctimas de las circunstancias, sitios que para la delincuencia organizada son de vital importancia y quieren tener su control y que ahora se mezclan con personas que no buscan otra cosas que vivir mejor que de donde vienen.

Lo más triste es que todas las ciudades fronterizas del país, desde siempre no de ahora, han sido víctima de la incapacidad de los políticos, sobre todo de Diputados federales que no han sabido luchar para que estos municipios reciban más presupuesto para prevenir esta clase de contingencias y el delito.

Reynosa fue por muchos años la ciudad que más crecía, no solo en México sino a nivel mundial, lo hacía al ritmo de una cuadra diaria decían los analistas, recibía a migrantes de todo el país, también centroamericanos, sudamericanos en menor número, con todo y eso las autoridades estatales y federales prefirieron ignorar la situación con tal de no darle más recursos, no se quisieron enterar que con ese dinero se pudo evitar lo que ahora sucede, preferían tener el control de los presupuestos y abandonaron a su suerte no solo a ese municipio sino a todos los que colindan con Estados Unidos a pesar de que se conocía su problemática.

Por eso es que no se resuelven nunca lo problemas de esas ciudades, se han ido por la fácil de atender contingencias y no los asuntos de fondo, es decir, cuando empezó la violencia se limitaron a enviar policías y más policías, soldados, marinos, federales, y no, nada alivió el problema, al contrario, lo  recrudecieron.

En efecto, todo el tiempo ha hecho falta una estrategia integral para recuperar la paz, la seguridad y la tranquilidad, no solo de la frontera  de Tamaulipas sino de todo el país, el gobierno federal equivoca la estrategia cuando pone “de objetivos prioritarios” a los jefes de la delincuencia sin entender que primero debe ser la gente, reducir la pobreza, aumentar las oportunidades, tener ocupados a los jóvenes con empleos o en la escuela, atender a los niños antes de que caigan en manos de los vicios y ahora hasta se debe frenar la migración no controlada nomás para fingir que somos buena onda cuando en realidad no se puede atender ni a los nuestros.

Lo cierto es que los migrantes son un grupo vulnerable y como tal pueden ser víctimas o victimarios, es decir, el tema es más de fondo, la paz se conseguirá cuando se pueda combatir la corrupción, impunidad, reducir la pobreza, mejorar el sistema educativo de tal forma que este detecte cualquier problema y no solo se concrete a expulsar niños de sus aulas sino que pueda atenderlos en coordinación con psicólogos, la secretaria de salud y las instancias que atiendan el desarrollo social y económico de tal forma que regresen como niños sanos a seguir sus estudios, a prepararse para una profesión o una actividad que les permita vivir dignamente con un añadido, ahora los migrantes son también deben ser atendidos antes de que se enfilen, obligados, por necesidad o gusto, con los delincuentes.

La verdad es que el asunto está ya muy complicado, antes la primera medida debía ser la atención a los nuestros para recuperar la paz, tranquilidad, aquella vida que tanto presumimos y disfrutamos por muchos años pero ahora también se debe atender a miles de personas que por hipocresía dejo ingresar al país el gobierno federal.

El tema de los migrantes fue un lección no aprendida, o peor aún, una lección de que no se pueden hacer las cosas por ocurrencias, sin medir el daño que nos puede provocar como, precisamente, ahora puede suceder en la frontera de Tamaulipas.

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