Campanario

Editoriales Off 69

Martín Sánchez Treviño

Hijos del conservadurismo

Como si la gobernabilidad en la república mexicana sea boyante, el Presidente Mexicano se cree con autoridad para promover la desaparición de la Organización de los Estados Americanos mejor conocida con la OEA. Es quizá parte de la insatisfacción que le han dejado los primeros 3 años de su administración, pues hasta ahora predomina la falta de dirección de la gestión de Morena.

Por lo mismo en el país se agudizó la crisis que data desde el último cuarto de siglo anterior, pues los ingresos de la población son insuficientes para satisfacer las necesidades familiares. Y los compromisos de campaña de Morena no se han cumplido. Pues durante la búsqueda del cargo presidencia ofreció bajar los precios de los combustibles, cuestión que únicamente fue parte de un discurso que no se traduce aun en beneficios.

Las empresas suspendieron sus inversiones programadas para este país y el gobierno ha cerrado la puerta a las empresas que han manifestado su intención de instalarse en algunas de las regiones económicas mexicanas.

Por ello, es común escuchar que aumenta la población migrante mexicana que se interna en Estados Unidos, esto luego que sus gobernantes han aumentado sus capitales y haberes pero no han generado las oportunidades laborales que necesitan las nuevas generaciones de estudiantes que egresan de las universidades.

En los 3 años anteriores ha quedado demostrado que una nación extensa y distante como México no se puede gobernar desde un monitor mucho menos por decreto. Donde se busca exprimir el resultado del trabajo de los obreros, más lo que viene, pues la reformas son cada vez más agresivas que afectan los ingresos de quienes todavía desempeñan un empleo.

Esas son las políticas que promueven países como Venezuela, Cuba, Bolivia entre otros como México, que favorecen y alientan un “socialismo” que abona a las finanzas de los gobernantes y que fortalecen la oligarquía.

En este sentido, las reformas y acciones económicas están encaminadas a fortalecer el circulo cercano del gobernante y de ninguna manera incluye a la población trabajadora, por ello lo óptimo es llamarlos a la mediocridad, satanizados por una autoridad cuya esencia es la mentira y el engaño de que la economía es boyante, cuando en realidad la cifra de pobreza extrema aumento casi un 40 por ciento en los últimos 3 años.

En números del propio INEGI, máxima autoridad y referencia de quienes hacen análisis, en los últimos 3 años el crecimiento económico lo mismo que el desarrollo ha sido insípido. Y sus referencias al sector energético uno de los bastiones de Morena, son reservados. Al menos eso es lo que se perciben en sus estudios semanales.

Es lamentable que durante este sexenio la autoridad únicamente ha dedicado su tiempo a criticar y a perseguir a lo que llama conservadores, como si quienes están en la función pública hayan sido parte de un modelo diferente, pues surgieron del ese mismo modelo que deploran. ¿O acaso hay de otros políticos en este país?.

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