Campanario

Editoriales Off 34

Martín Sánchez Treviño

El desempleo y el final de las afores

Los nuevos contagios de la pandemia están afectando a la fuerza laboral del país, ya que los contagiados y los aislados son obreros de la primera línea de producción de las industrias y las empresas de las principales ciudades del país. Otra de las regiones con un promedio de pacientes activos es la Ciudad de México, donde los funcionarios de Morena protagonizan una disputa interna que agudiza la crisis de la enfermedad.

Y nuevamente la federación deja la responsabilidad de manejo de la pandemia a las entidades, es decir, retiene los recursos para el programa de vacunación y se allana ante el tercer rebrote del Covid.19 y las expectativas de crecimiento son parte de discursos inducidos de que habría un crecimiento de la economía superior al 6 por ciento.

Mientras que en el medio laboral de los obreros cada vez enfrentan la falta de plazas de trabajo y aunque hay un discurso sobre la derrama de recursos federales, pero la clase trabajadora no forma parte de los padrones de beneficiarios.

Y si a esa circunstancia se le agrega con que esos mismos obreros son los que enfrentan los contagios de las nuevas cepas de la enfermedad, este es el sector que el INEGI identifica como la población que gasta sus activos en la atención privada de sus parientes.

Son también quienes disponen de sus afores y ahorros para enfrentar la pandemia, mientras que los gobiernos únicamente ofrecen una cama en los hospitales, pero no resuelven el problema de fondo, pues ni la clase gobernante utiliza la infraestructura hospitalaria del estado sin la de la iniciativa privada.

Ese es el drama cotidiano de la población que hace más complejo por los decretos mañaneros sobre el tortuoso regreso a clases con aquellos de que “llueva truene a relampague” se reanudan las clases en el mes de agosto. Que suena más a una actitud para evadir la responsabilidad de los problemas de salud mental que ha generado el encierro en los menores de edad.

Y, por otra parte, ridícula se observa a la sección 30 de maestros de Tamaulipas donde su deplorable dirigente presume que se supervisan las escuelas de educación básica, cuando en realidad lo que le interesa a la Rigoleta es estar vigente en la disputa por las plazas de maestros que han fallecido durante la pandemia.

El drama de los alumnos es el desconcierto de los profesores que se enfrentan ante una estructura educativa deficiente que no provee de los insumos necesarios para la educación en línea o semi presencial.

Una historia contraria pero álgida es la de la escuelas privadas a las cuales les urge regresar a clases por lo meno semi presencial, debido a que hay una deserción que afecta la matricula. Por ello estos han sido los primeros que anunciaron el regreso a clases.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas, por su parte se ha enfocado a promover acciones adicionales y desde distintas perspectivas aplica programas para el manejo de las emociones ante un confinamiento que parece interminable. Sus conferencistas están explorando contenidos puntuales para la atención integral de los estudiantes.

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