A la cárcel el hombre lobo ruso que mató a 77 mujeres

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AGENCIAS

Un ex policía ruso fue declarado el lunes culpable de 78 asesinatos. El reguero de muertes -siempre mujeres salvo en un caso- es tal que ya es considerado el peor asesino en serie de la historia reciente del país. Violaba y mataba a sus víctimas, de entre 16 y 40 años -en su mayoría prostitutas- a golpes de hacha, destornillador o martillo.

Él mismo se describía como un ‘limpiador’ de las trabajadoras del sexo de la ciudad. Mijail Popkov, de 54 años. Pelo corto, nariz achatada por un golpe e inquietantes ojos claros. Ya ha sido apodado ‘el maníaco de Angarsk’. Como policía, Popkov llegó incluso a participar en las investigaciones sobre sus propios crímenes para despistar a todo el mundo. También era conocido como el ‘Hombre lobo’, el otro apodo tétrico que le puso la prensa rusa.

Ya había sido condenado en 2015 a cadena perpetua por el asesinato de 22 mujeres. Al parecer, se aproximaba a ellas ofreciéndoles acercarlas a casa en coche. Sólo dos mujeres lograron escapar de sus ataques. Resultaron gravemente heridas, pero ofrecieron un valioso testimonio para encerrarlo de por vida.

Rusia es rica en crónica negras y tiene otros asesinos en serie en su historia, que tal vez no puedan ser eclipsados por éste pese a su abultado récord. Está por ejemplo Andrei Chikatilo, que fue ejecutado en 1994 (con un tiro en la nuca el día de San Valentín, el 14 de febrero de ese mismo año) por el asesinato de 53 niños y adolescentes durante la época soviética; era conocido como ‘el carnicero de Rostov’.

Llevaba una doble vida: por un lado era un hombre casado trabajador y austero, un buen ejemplo de la sociedad comunista de entonces que violaba y se comía a sus víctimas. Todo lo hacía, dijo, por culpa de las traumáticas historias que escuchó en su infancia en Ucrania, historias de canibalismo durante la gran hambruna que azotó esa y otras regiones de la URSS. Estaba dotado de gran habilidad para ganarse la confianza de los niños y lo suficientemente desequilibrado para disfrutar sexualmente con sus horrendos crímenes. Una pareja de rusos ‘imitadores’ de Chikatilo fue detenida el año pasado tras haberse comido a más de 30 personas en Krasnodar, guardando partes en la nevera. Diez años antes, otro criminal en serie, Alexander Pichushkin, el ‘asesino del martillo’, fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de 48 personas en Moscú. Fue atrapado antes de que consiguiese su objetivo de matar a 64: una por cada casilla del tablero de ajedrez.

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