Campanario

Editoriales Off 31

Martín Sánchez Treviño

Pasivos ambientales y de paz

        El contexto del proceso postelectoral en Tamaulipas no es el más favorable para la población, pues en la mayoría de los 43 municipios hay brotes de la violencia que parecía haberse ido de las calles de las principales ciudades de la frontera, el centro y sur de la entidad. Por lo mismo la actividad de las autoridades se reactivó en el sentido mediático. La preocupación social es que la Policía Estatal tiene apariencias de un grupo delictivo más.

        Asimismo, algunos ex agentes de esa corporación han revelado a este redactor que la enfermedad de la secretaria de seguridad publica está presente desde los mandos superiores que residente y tiene su “comando” en las oficinas centrales de esa dependencias.

Los mismo aseveran que los civiles armados o comando armado como lo crónica la prensa regional fueron víctimas de una ejecución extrajudicial y que por lo mismo las autoridades militares mostraron distancia de la corporación estatal durante la refriega en la ciudad fronteriza de Reynosa.

Pasada la media noche la autoridad confirmó un saldo de 18 personas asesinadas de los cuales 4 habrían sido civiles armados, que murieron en los limites de Reynosa y Rio Bravo, donde la disputa por el territorio data del 2005.

La connotación de la violencia es significativa ya que hasta antes de las elecciones del 6 de junio los eventos de inseguridad y violencia eran aislados lo mismo en la frontera que en otras ciudades tamaulipecas.

Lo grave es que el Rector de la Universidad de Seguridad Publica donde ser forman los nuevos cadetes también de el se presumen vínculos con los grupos que delinquen en el centro, norte y sur de la entidad.

Hay una mala señal de los gobiernos panistas que deberían revertir, esto si aspiran a conservar la gubernatura de Tamaulipas en el 2022, pues ciertamente los resultados estuvieron cerrado con los candidatos de Morena, que por cierto se reunieron en esta capital el sábado anterior, pero es relevante que los gobernantes panistas sean manifiestos.
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Pues hasta ahora se sabe de ellos por la acumulación de bienes y no por la obtención de votos.

Es decir el crecimiento de Acción Nacional en la obtención de modos fue mínima respecto a la elección de gobernador en el 2016 Su crecimiento fue inferior al 1 por ciento. Y sí ya de por si los índices señalan que desde 1995 los resultados de las elecciones intermedias han sido desastrosas para los gobernantes en turno, aun cuando los gobiernos de aquel tiempo en Tamaulipas hicieron obras relevantes como las súper carreteras hacia la frontera y otras regiones.

Y no son de paga porque las gestiones de Manuel Cavazos y Tomas Yarrington Ruvalcava haya sido para favorecer el trafico de estupefacientes, aunque son becarios de los dueños de esa empresa. Como lo sugieren algunos comunicadores chilangos en sus pergeños y sus espacios radiofónicos.

El pasivo ambiental y a deficiencia de servicios públicos en la mayoría de los municipios tamaulipecos es una característica de las administraciones panistas. Y la vez es una deuda con la población. Y quizá sea el motivo por el que los habitantes decidieron votar por Morena como una alternancia que ciertamente implica algunos riegos, pues ningún partido político es perfecto pero además es su naturaleza. Gritar, criticar, prometer y no cumplir. Y cada día surgen nuevas ofertas nocivas como es el caso del Partido Verde Ecologista de México lo mismo que Movimiento ciudadano.

 La deuda de Acción Nacional puede ser una circunstancia que capitalice el partido Morena pero también hay riesgos de que su actuación sea debut y despedida, como se perfila el PAN hacia el 2022. Pues sus análisis oficiales aseguraban que perdía únicamente 2 alcaldías y perdía 4 diputaciones locales y federales. Y “el tiro les salió por la culata”.

Y si al descalabro electoral se le agudiza el problema de la inseguridad, como le ocurrió a Eugenio Hernández y a su socio Egidio Torre Cantú, entonces Morena se estaría frotando las manos.

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