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Editoriales Off 103

Carlos López Arriaga

García Luna, sus padrinos

Cd. Victoria, Tam.- Ante el inminente juicio del narcopolicía GENARO GARCÍA LUNA, necesario es consignar que demasiada tinta y saliva se han derramado en los últimos años para recordarnos el nexo cercanísimo entre el exsecretario de Seguridad y quien fuera su jefe, FELIPE CALDERÓN HINOJOSA.

La visión tiene sustento pero peca de parcial. La cola de dicho personaje es más larga de lo que se cuenta, pues incluye un importante historial de amistad y apoyo brindado por todopoderosos como VICENTE FOX QUESADA.

El presidente de la alternancia lo hizo director de la Agencia Nacional de Investigación (AFI), corporación que reemplazaría en 2001 a la Policía Judicial Federal (PJF).

Aunque antes GENARO creció bajo el aliento de ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN, en cuyo régimen llegó a Coordinador de Inteligencia en la desaparecida Policía Federal Preventiva (PFP), en 1999.

Sin olvidar que en tiempo previo, tuvo otro promotor, hoy olvidado, de nombre JULIÁN SLIM AYUB a quien GENARO debe su empoderamiento dentro del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).

El comandante JULIÁN fue de los contados elementos que sobrevivieron al naufragio de la Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional (DGISN) durante la segunda mitad del lamadridismo.

Ello, tras la fractura institucional que se vivió en los sótanos de Gobernación por el asesinato del periodista MANUEL BUENDÍA en mayo de 1985.

Crisis disparada tras el involucramiento de su entonces titular, JOSÉ ANTONIO ZORRILLA, acusado y sentenciado como autor intelectual.

CAMBIO DE PIEL

En dicho final de sexenio, la DGISN pasaría a llamarse DISEN (Dirección de Investigación para la Seguridad Nacional) todavía dentro del organigrama de SEGOB.

Ya bajo el gobierno de CARLOS SALINAS DE GORTARI (1988-1994), la dependencia sería renombrada como CISEN, otorgándole autonomía administrativa. Y luego, con la llegada del gobierno obradorista, cambiaría su nombre al actual Centro Nacional de Información (CNI).

En la segunda mitad de los años noventa, bajo el mandato zedillista, GARCÍA LUNA trepará rápidamente por el CISEN y la PFP hasta catapultarse (con FOX) a la titularidad de la AFI.

Tenía entonces 37 años. Había logrado empoderarse en los corredores de seguridad sin estudios o título de abogado. Tan solo de ingeniero mecánico, egresado de la Universidad Metropolitana.

Hoy los medios cercanos al obradorismo insisten en remacharnos la idea de que GENARO fue invento o hechura del calderonismo. Entre otras cosas porque FELIPE es uno de los hombres más odiados por LÓPEZ OBRADOR.

Y también por el sinfín de corruptelas que afloraron en la gestión de GARCÍA LUNA durante su paso por la Secretaría de Seguridad, dónde cobró fuerza la fama de sostener fuertes nexos con la delincuencia organizada, en particular con la gente de Sinaloa.

El tema (como antes lo vimos durante el juicio al CHAPO GUZMÁN) despierta morbo y una incesante marea especulativa entre la opinión pública.

Con gran ligereza se vaticinan revelaciones escabrosas sobre complicidades entre el narco y los altos mandos de la política, las corporaciones policiales y castrenses.

Necesario es decirlo. La especulación alimenta expectativas que por lo general no se cumplen. Terminan en mero parto de los montes, como antes lo vimos en los casos de LOZOYA y ROSARIO ROBLES.

O también con la captura y repatriación del general SALVADOR CIENFUEGOS, ex titular de SEDENA bajo el gobierno de ENRIQUE PEÑA NIETO. Lo dejaron ir, punto.

ARDORES DE UTILERÍA

Por igual, el desenlace próximo del caso GARCÍA LUNA hoy nos aporta una importante cuota de ruido mediático que desplaza temas de gravedad urgente como el atentado contra CIRO GÓMEZ LEYVA y la reciente disputa por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Donde, por cierto, doña YASMÍN ESQUIVEL MOSSA vio frustrados sus planes de encumbrarse hasta la jefatura del Poder Judicial, tras las cubetadas de lodo (justificables o no) que recibió por su cuestionada tesis de licenciatura, cuya originalidad sigue en litigio.

Ello, aunque los ministros de justicia (sus pares) ya eligieron este lunes a la abogada capitalina NORMA LUCÍA PIÑA HERNÁNDEZ como la nueva presidente de la corte, para cubrir un periodo de cuatro años, entre el presente mes de enero de 2023 y el 31 de diciembre de 2026.

Tres rondas fueron necesarias para encumbrar a NORMA LUCÍA. De los once magistrados que votaron, solo dos le dieron su apoyo a YASMÍN en la primera vuelta. Tras la segunda quedó eliminada.

Volviendo con el llamado “superpolicía de CALDERÓN”, cabe dudar que ocurra algo importante, original o inesperado. En casos así suele ocurrir que las ocho columnas nacionales se queden con hambre de notas espectaculares.

Los casos se van diluyendo al paso de los días y perdiendo fuerza de manera gradual, hasta alcanzar el punto mínimo de la sordina cercano al silencio.

La respuesta de las redes se aproxima al desdén y su diagnóstico implacable roza conclusiones tajantes como aquella de que fue “puro circo”, una vulgar telenovela y todos esos juicios quejumbrosos que de sobra conocemos. Dice la gente, puras peleas arregladas como las del maestro DON KING.

BUZÓN: lopezarriagamx@gmail.com

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